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Durante 24 horas, 4.300 trabajadores de Drummond paralizan las actividades por la muerte de Oscar Rodriguez
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El nacimiento de dos mellizos de úteros distintos plantea nuevamente si la ciencia puede reemplazar a la naturaleza
Melanie Thernstrom, sentada, con sus dos hijos, Violet y Kieran. De pie, Fie McWilliams y Melissa Fowler, las madres subrogadas, y Michael Callahan, padre de los bebés y esposo de Melanie. La donante de óvulos prefirió permanecer anónima al público.
Para tener un hijo solo se necesitan dos personas. Pero esa verdad, que parecía inmutable, ya no lo es para Melanie Thernstrom y su esposo, Michael Callahan. Para traer a este mundo a sus dos pequeños, Violet y Kieran, participaron, además de ellos, tres personas más. Una joven donó sus óvulos; Michael proveyó el semen; dos mujeres, inseminadas de manera simultánea, prestaron su útero y los bebés nacieron con una diferencia de cinco días. El caso es tan extraño que ni siquiera hay palabras para llamarlo, pues si bien los bebés son hermanos, no nacieron con una diferencia de nueve meses, como todos los hijos de una misma madre, ni en el mismo parto, como los mellizos. En vista del vacío, sus padres han optado por llamarlos ‘twiblings’, una combinación de las palabras twin (mellizos) y sibling (hermano).
Pero esto es apenas una anécdota en medio de la polvareda que ha levantado la historia de esta pareja, residente en Portland, Estados Unidos, desde que se conoció en un extenso relato hecho por Melanie a la revista dominical del diario The New York Times. Muchos lo han visto como una oportunidad para reflexionar acerca de cómo las parejas hoy, amparadas en la ciencia, están sobrepasando los límites de la naturaleza para conseguir ‘familias instantáneas’.
El caso de Thernstrom es el de muchas mujeres que posponen la maternidad para desarrollar una carrera profesional. A los 41 años, luego de graduarse en Harvard, escribir varios libros y viajar por el mundo, se casó con Michael, cinco años menor que ella. Cuando quiso tener familia, Melanie se encontró con una dura realidad. Después de los 40 años, la fertilidad de una mujer baja drásticamente debido a que su cuenta de óvulos y su calidad disminuyen, por lo que casi siempre se requiere de asistencia médica para concebir. Con esa esperanza, Melanie se sometió a un tratamiento de fertilización in vitro, y para hacerlo solo una vez, optó por tener mellizos. Lo intentó seis veces, pero por alguna razón los embriones morían. Había que pensar en otras opciones.
La primera de ellas fue adoptar, pero la experiencia fue igual de traumática porque en muchas de estas agencias prefieren mamás jóvenes. Si bien hacen excepciones para las cuarentonas que presentan un certificado de óptima salud, Melanie desechó este camino por temor a que la descartaran por un viejo problema con su columna. Pensó en otra salida, la reproducción con terceros, que, como su nombre lo indica, implica conseguir a una persona para tener un hijo.
Melanie y Michael insistían en la idea de los mellizos. Pero la pareja se enteró de que 60 por ciento de ellos nacen en forma prematura, por lo cual tienen muchas enfermedades, y ese era un riesgo que no querían correr. Acordaron entonces que tendrían a sus dos hijos con una madre subrogada, en el intervalo de dos años. «O podríamos encontrar a dos mujeres ahora y embarazarlas simultáneamente para que los niños fueran de la misma edad», propuso Michael.
La búsqueda comenzó, pero Melanie no quería que quienes la ayudaran a ser mamá fueran personas anónimas. Entrevistó personalmente a las aspirantes, «para apreciar sus cualidades y temperamento, que uno espera que pasen a sus hijos y que no se ven por Internet», le dijo la escritora a una cadena radial. La primera elegida fue Melissa Fowler, una enfermera entonces de 30 años, casada y con dos hijos. A la otra, Fie McWilliams, de 34, también casada y con tres niños, la encontraron a través de una agencia. Luego de que sus esposos consintieron y les explicaron a sus hijos que iban a tener un bebé para otra mamá, ambas firmaron un contrato en el que no se escapó ningún detalle. Allí especificaban la suma que recibirían por ser madres sustitutas, el compromiso de que ambas alimentarían a los bebés con su leche después del parto y una cláusula por la que se nombrarían guardianes de los pequeños en caso de que Michael y Melanie murieran antes de que estos nacieran. Melanie siguió de cerca sus embarazos y les hacía recomendaciones, como comer verduras en lugar de pizza a domicilio.
El hada madrina donante, como ellos llaman a la joven que aportó los óvulos, es una recién egresada que vive en California y que compró un carro último modelo con parte del dinero que recibió por su material genético. Ella fue a Portland a que le extrajeran sus óvulos. Fue una experiencia extraña, según dice Melanie, pues la noche antes de que sus óvulos fueron fecundados por el semen de Michael en el laboratorio, los tres salieron a comer, y mientras ella veía cómo su esposo y la donante se reían, pensaba: «Michael va a tener hijos con esta mujer». Al comentarle sus temores a su esposo, este le dijo: «No, yo voy a tener hijos contigo». Luego Melanie reflexionó y sintió que había tantos actores en esta historia que no era posible sentir celos de ninguno. Un día después del San Valentín de 2009, los embriones se transfirieron a los úteros de Melissa y Fie, «y en primavera, en cada uno de sus vientres un corazón latía», relata Melanie. Cuando Kieran nació, hubo revuelo en la casa. Cinco días después, lo mismo sucedió cuando nació Violet.
Melanie y Michael decidieron ser abiertos al tema y contar a familiares y amigos el proceso, sabiendo que al hacerlo les lloverían las críticas. «Pero solo así es posible desmitificar el tema», señaló Melanie en una entrevista. Efectivamente, una amiga les dijo que las madres subrogadas eran como prostitutas, mientras otros se referían a Melissa y a Fie como las verdaderas mamás. Ella los corregía diciendo «yo soy la única madre» y les explicaba que ellas dos simplemente eran portadoras de gestación. También tuvo problemas con una niñera porque no le parecía adecuado que las portadoras alimentaran a los niños. La mayoría de veces lo hacían con tetero, pero en ocasiones ellas les daban pecho. «Si alguien viene, pensará que es el bebé de Fie», le decía. También causó conmoción que la pareja mantuviera un vínculo cercano con todas estas mujeres, cuando lo usual es que casi siempre el vínculo se acaba al momento de nacer el bebé. La mayoría le aconsejaba alejarse, sobre todo de la donante de óvulos, porque, argumentaban, su presencia podría minar su rol como madre. No obstante, Melanie y Michael se sintieron tan agradecidos con todas que prefirieron mantenerse en estrecho contacto. «Queremos que nuestros hijos las conozcan y sepan que gracias a su generosidad la vida nuestra cambió». Es así como en la celebración del primer año de los niños, Melissa y Fie fueron invitadas de honor. El hada madrina no asistió, pero Melanie constantemente le envía fotos de los niños.
Expertos en bioética señalan el caso de Melanie y Michael como una prueba del «consumismo desbordado en reproducción humana» o de la tendencia a «comprar bebés en ‘boutiques'», mientras otros la señalan de narcisista por explotar a estas mujeres y ponerlas en peligro solo por el capricho de ser mamá. De hecho, una de las portadoras sufrió de una hernia en el embarazo que requirió de atención y reposo. Pero en la otra orilla están quienes creen que el alboroto por la historia de Melanie se debe a que son casos muy novedosos para los que aún no hay manual de comportamiento. Por ejemplo, ¿cómo llamar la relación entre los hijos de Melanie y los de las portadoras? Son hermanas de gestación, contesta ella, porque no comparten los genes de los papás pero nacieron de la misma persona.
Melanie cree que en la medida en que la tendencia se vuelva común -muchas parejas gay están recurriendo a ella-, los interrogantes se irán resolviendo. Y enfatiza: «En 20 años nadie va a decir que tuvo una hija gracias a una donación de óvulos. El escándalo ahora es porque la situación es novedosa». Admite que al principio todo le parecía extraño y de ciencia ficción, pero hoy, al ver a sus hijos de 14 meses revoloteando por la casa, piensa que ese proceso frío y calculador de un comienzo se convirtió en la experiencia más importante de su vida.
Por semana.com
Más de la mitad de los fármacos que se venden a través de internet presentan serias irregularidades que ponen en riesgo la vida de los consumidores.Algunos ni siquiera tienen el principio activo para curar la dolencia, otros fueron fabricados con las dosis incorrectas o contienen impurezas y sustancias tóxicas como polvo de ladrillo y anticongelante.
Nuria García-Agua, una de las autoras de la investigación que fue presentada este domingo en el Colegio de Médicos de Málaga, España, aseguró preocupada que además de comprar los medicamentos por internet, un porcentaje significativo de pacientes se sigue automedicando y “nos está tocando hacer una labor de detectives para descubrir qué es lo que han tomado y comprado en la red”.
De acuerdo con el informe, por lo menos uno de cada cinco ciudadanos compra fármacos en internet. Casi siempre son antigripales, antidepresivos, medicamentos para adelgazar, aliviar algún dolor o combatir la impotencia sexual. Esta problemática, que cada vez es mayor, encendió las alarmas de la Organización Mundial de la Salud. Según esta entidad, el 10% de las medicinas que se comercializan en todos los países son adulteradas.
En las naciones desarrolladas estos fármacos son consumidos por el 2% de la población, mientras que en África, Latinoamérica e India esta cifra asciende al 70%. Por ahora, la recomendación es abstenerse de automedicarse y consultar a un especialista antes de comprar los remedios en la web para no poner en riesgo la salud.
El Instituto Statens Serum, de Copenhague (Dinamarca), anunció la creación de una vacuna contra la tuberculosis que podría combatir la enfermedad en su estado latente.Según un artículo, publicado por la revista Nature, aunque hasta ahora la vacuna sólo ha sido probada en ratones, los resultados de la investigación muestran que sería capaz de prevenirla y curar a los portadores, así en ellos no se hayan manifestado aún los síntomas.
Peter Lawætz, director de Inmunología de Enfermedades Infecciosas del Statens Serum, explicó a la agencia EFE que la vacuna que existe únicamente previene la tuberculosis antes de que la persona la haya contraído. “Un tercio de la población mundial tiene tuberculosis latente, por lo que una vacuna como la que desarrollamos sería revolucionaria”.
La investigación, dirigida por Claus Aagaard, consistió en el desarrollo de una estrategia para combinar proteínas que generen inmunidad frente a la bacteria responsable de la mayoría de casos de tuberculosis en el mundo. Las pruebas dieron éxito en tres modelos de ratones de laboratorio no expuestos a la enfermedad y otros dos portadores del virus en estado latente. Tras este primer éxito, el ensayo clínico en seres humanos comenzará en marzo, en Sudáfrica.
Foto: Sergio David Acevedo ValenciaEn medio de decenas de placas de felicitación; discos de oro, platino y diamante; trofeos y toda clase de reconocimientos aparece un pequeño carro rojo a control remoto. El juguete forma parte de la colección de los objetos más preciados por Luis Ángel Ramírez Saldarriaga y se ubica entre los estantes que ocupan prácticamente toda la habitación.
La explicación es sencilla y corre por cuenta de su esposa, Esperanza Rojas, responsable de cada uno de los detalles que tienen que ver con Luis Ángel Ramírez: “Le encantan ese tipo de juguetes, y éste fue uno de los últimos que le regalaron en el pasado diciembre”. Lejos de ser parte de las excentricidades o caprichos de un hombre de 93 años, el gusto por los pequeños autos busca llenar un vacío que alberga desde su niñez, cuando nunca pudo disfrutar de un juguete debido a la estrechez económica de su familia.
Nació en Pereira, el 10 de junio de 1917, de allí sus padres, Pedro Antonio Ramírez y Carmen Emilia Saldarriaga, se trasladaron con sus dos hijos a Ansermanuevo, una pequeña población del norte del Valle del Cauca donde le vieron la cara a “la peor de las pobrezas, a la miseria en todas sus facetas”, dada una grave enfermedad que finalmente abatió a Pedro Antonio.
Fue precisamente este hombre, dedicado a trabajar la madera y al comercio de abarrotes, quien encontró melodioso el timbre de voz de su hijo mayor. “Cada rato me llamaba a cantarles a los vecinos. A regañadientes iba, pues me interesaba más jugar al trompo o a las bolas”, señala con claridad este hombre, quien con más de nueve décadas a cuestas ha tenido 4 esposas, 13 hijos, 22 nietos y 5 bisnietos.
En medio de las afugias y trabajando como ebanista en el Taller El Cóndor, de Pereira, se encontró con Francisco Agudelo, el hombre que le abrió las puertas de los medios de comunicación, en La Voz de Pereira.
El nacimiento del mito
Fue en esta emisora donde Luis Ángel Ramírez se transformó en El Caballero Gaucho, el cantautor más prolífico de la historia colombiana, de lo que dan fe las 2.235 grabaciones que ha realizado, desde 1946. Cancionero fue el nombre de su primera interpretación y el maestro Luis Carlos González, autor de La ruana, el responsable del nombre artístico que lo ha identificado por casi 64 años.
Todo surgió de la necesidad de darle un sello, un nombre sonoro al artista que cada tarde entonaba los ritmos propios del Río de La Plata. Colombia vivía el apogeo del tango, el vals y la milonga, acrecentado a partir de 1935 con la trágica muerte de Carlos Gardel en un accidente aéreo en el aeropuerto de Medellín. Luis de la Fuente, Luis de la Roca fueron algunos de los nombres considerados para bautizar al nuevo artista, pero al final ganó el poder de convencimiento de González.
A finales de los años 40 y comienzos de los 50, el denominado Dorado del fútbol nacional también incidió en el reconocimiento popular de El Caballero Gaucho, al grabar El sueño del pibe. Cuenta el propio artista que el locutor Carlos Arturo Rueda C. solía transmitir la canción en sus narraciones deportivas, especialmente durante los clásicos Millonarios-Santa Fe.
Y es que el fútbol ha sido parte fundamental en la historia de este risaraldense. Primero como puntero izquierdo de la selección de Pereira, equipo que le dio origen al Deportivo Pereira, y después como hincha del conjunto matecaña, “así esté en la H”. Hasta 1994 asistió al estadio Hernán Ramírez Villegas cuando por solicitud de su médico, Juan Carlos Mesa, dejó de sufrir por su escuadra “pues el corazón le podía jugar una mala pasada”.
Poco a poco se convirtió en el ídolo de las clases populares, tal y como lo reconoce Fernell Ocampo Múnera en su libro La vida oculta de El Caballero Gaucho: “Todas sus letras cantan las cosas que al pueblo le pasan: el sufrimiento, la incomprensión, el desprecio del que somos objeto, el fracaso amoroso, la frustración, la traición y todo esto dicho en forma sencilla, descomplicada, con las palabras que usa la gente del común, sin florituras vocales, en un tono de barítono”.
Después de conquistar los escenarios nacionales llegaron las invitaciones al exterior. De las cantinas nacionales su voz pasó a escucharse en Estados Unidos, España, Francia e Inglaterra. Precisamente en Europa, en medio de una gira artística, celebró sus 91 años. Esto, sin mencionar los cientos de lugares del país a los que todavía hoy lo siguen invitando “a tocarles la fibra a mis seguidores”, como ocurrió en Roldanillo (Valle del Cauca) en las recientes fiestas de Navidad y Año Nuevo, cuando ante el llamado del público le correspondió “doblarse” y en una misma noche realizar dos presentaciones.
Al parecer esas fibras se estremecen especialmente cuando Ramírez Saldarriaga entona Viejo farol, sin duda, su canción más popular. A esta se suman Lejos del tambo, Cuando te conocí, Lo que el pibe soñó o El niño mendigo y cientos de otras producciones en las que él ha participado, pues el 90% de sus interpretaciones son composiciones propias, una cifra respetable sobre todo tratándose de un hombre autodidacto, que sólo hizo dos años y medio de escuela primaria y que nunca estudió música.
Paradójicamente nunca ha estado en Argentina, de donde proviene su nombre artístico, con el que al comienzo no se sentía cómodo. “No soy argentino, soy muy colombiano”, insiste, pero explica que el día que decidió sepultar a El Caballero Gaucho, el dueño de la disquera se lo impidió mostrándole una gran cantidad de correspondencia donde le solicitaban que grabara las canciones de este ídolo popular. También se quiso deshacer de su bigote, pero cuando se lo afeitó un empresario no le iba a permitir presentarse, pues “no me van a creer que es El Caballero Gaucho”. Para ese espectáculo se lo pintó. A sus 93 años, el mostacho sigue siendo su sello personal.
El orgullo de La Virginia
Sin duda, en su amor por Colombia tiene que ver mucho La Virginia, un pequeño y caluroso puerto sobre el río Cauca, donde habita con Esperanza Rojas, su cuarta esposa, su hija Liliana y su nieta Angelita. Toda la familia coincide en que es su adoración, y hoy precisamente cumple 5 años, y a pesar de su corta edad canta muchas de las canciones de su abuelo.
“Es muy sencillo, es una buena persona”, atina a señalar sobre su vecino de cuadra Rodrigo Jaramillo, uno de los 30 mil habitantes de La Virginia, donde nadie conoce a Luis Ángel Ramírez, pero todos sí saben quién es El Caballero Gaucho. Pero no sólo este municipio siente como propio a este personaje de la canción popular colombiana.
En su periodo presidencial (1990-1994) César Gaviria lo invitó a la Casa de Nariño para que le interpretara varias canciones. A la cita también acudieron personajes como la excanciller Noemí Sanín y el ex primer mandatario Alfonso López. Éste último dijo del cantautor que era el orgullo de La Virginia, Gaviria le increpó afirmando: “De Pereira, de Pereira señor presidente”. La risa fue general.
En los últimos años su salud se ha deteriorado, especialmente por un accidente casero que le generó serias fracturas en su pierna izquierda. Después de una cirugía y en plena recuperación las cosas se complicaron y el artista “por poco se va”, como lo comenta su actual esposa. Pero la fuerza de sus hijos y familiares, en especial de su nieta Ángela, lo revitalizaron y le permitieron retornar a sus actividades de composición y canto.
Quiere que lo recuerden como un buen músico, pero sobre todo como un hombre sencillo, al que la vida le dio todas las herramientas para escribirle al sentir del pueblo. “La pobreza me ayudó a inspirarme”, insiste y entonces recuerda el origen de Viejo juguete: “… Ya lo ves, no tengo siquiera ni un juego, qué ganas que siento de echarme a llorar…”. El mismo origen para que hoy sus bienes más preciados sean los pequeños carros a control remoto.
Las composiciones más recientes
Aunque a El Caballero Gaucho siempre se le identificó con tangos, valses y pasillos, que presentó en espectáculos conjuntos con intérpretes como Olimpo Cárdenas, Tito Cortés y Óscar Agudelo, entre otros, según sus propias palabras la música que más le llega es la colombiana.
Por eso entre sus canciones sin grabar tiene el bambuco La mulera y el arriero, que compuso el año pasado con la intención de que compita con la famosa canción La ruana:
“Del viejo telar de palo, de hilazas y lanzaderas, nacieron las alpargatas, nació la primer mulera, con ella tapé los ojos de la mula Pajarera y arropé el primer pecado de mis 15 primaveras…”.
Tampoco ha grabado una canción que le compuso al Deportivo Pereira y se llama: Soltá la bola.
Algunas canciones célebres de ‘El Caballero Gaucho’
‘Viejo farol’
Viejo farol que alumbraste mis penas, aquella noche que quise olvidar, hoy veo tu luz taciturna y enferma, cual si estuvieras cansao de alumbrar…
‘Viejo juguete’
Cómprame mamita siquiera un juguete le decía el purrete gimiendo a mamá…
‘Lejos del tambo’
Vengo sólo por ti tras la montaña desde donde temprano muere el día, con mis cansados ojos de distancia…
‘Cuando llora un hombre’
No muestres tu dolor, no seas cobarde, niega que sufres y tu pena escondes, que a nadie ha de importarle tus pesares…
‘Cuando te conocí’
Cuando te conocí, en ese barrio cruel donde no valía nada tu vida, yo te invité a beber y tú aceptaste al fin, sonaba tu canción preferida.
‘Nubarrones’
Como en un mar de insomnio se torna mi existencia y en negros nubarrones mis pensamientos van escuchando en silencio la vos de la experiencia…
Fuente elespectador.com
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