Lo que parecía un domingo tranquilo en el barrio Álvaro Pallares etapa dos terminó convertido en una escena de caos, angustia y picaduras. Mientras algunas familias compartían un sancocho en la cuadra, un enjambre de abejas desató el pánico. Las habían descubierto dentro de una llanta en un lote cercano. Una vez alteradas, atacaron sin tregua a quienes estaban cerca.
Vecinos del sector resultaron afectados, entre ellos un hombre que recibió múltiples picaduras, especialmente en la cabeza y espalda. También se reportó que una mujer embarazada, varios niños y una bebé de aproximadamente un año fueron víctimas del ataque mientras se encontraban en una reunión familiar.
El caos fue tal, que incluso varios animales domésticos no sobrevivieron a la furia de las abejas: cuatro gallinas, dos aves silvestres y una cabrita fueron hallados sin vida o en estado crítico.
Los afectados trataron de solventar la situación haciendo el llamado a las entidades correspondientes, pero como siempre en estos casos, terminan tirándose la pelota sin dar soluciones oportunas. Por su parte, Bomberos indicó que no contaban con los equipos para el control de abejas, mientras que Corpocesar respondió que estos casos son atendidos con una solicitud previa que debía gestionarse desde Valledupar. Ante la gravedad de la situación y el riesgo que representaba para la vida de más personas, los vecinos optaron por incinerar el panal para detener el ataque.
Este hecho vuelve a dejar al descubierto la falta de un protocolo claro y funcional en Aguachica para la atención de este tipo de emergencias, por lo que es necesario que los organismos de gestión del riesgo, salud y medio ambiente articulen una respuesta efectiva para evitar que situaciones como esta terminen en tragedia, ya que las emergencias de este tipo han estado activas en las últimas semanas, todas, sin respuesta.






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