El secretario de Estado, Marco Rubio, se encuentra en un recorrido por América Latina, donde visita a nuevos aliados conservadores de Estados Unidos. Sin embargo, surge una complicación en la aspiración de cultivar un hemisferio occidental que se adhiera a principios democráticos y a ideologías afines: el inconveniente de mantener relaciones con el actual gobierno de Venezuela, que es de izquierda y no ha sido elegido mediante un proceso democrático. Washington se encuentra en negociaciones con este régimen, lo que plantea un dilema en su postura sobre la democracia en la región.


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