La malla vial de Aguachica parece un queso lleno de huecos, lo que antes fueron simples reductores de velocidad en algunos sectores, hoy se han convertido en verdaderos cráteres que no solo incomodan, sino que ponen en riesgo la seguridad de quienes transitan por allí.
Uno de los casos más visibles está en el barrio El Bosque, a lo largo de la calle Primera, donde los huecos ya parecen piscinas cuando llueve. La acumulación de agua convierte el lugar en una trampa peligrosa; los conductores intentan esquivarlos para no dañar sus vehículos, maniobra que en más de una ocasión ha terminado en incidentes de tránsito.
Otro punto crítico es la calle Quinta con carrera 28, donde un cráter que no deja de crecer ya provocó un accidente hace pocas semanas. A esto se suma la calle Sexta con carrera 19, donde los comerciantes han mencionado en repetidas ocasiones ente punto, sienten la preocupación constante de que un nuevo siniestro pueda ocurrir frente a sus negocios.
El común denominador es el mismo: el deterioro del asfalto, que hoy muestra las consecuencias del abandono. Los aguachiquenses aún se encuentran a la espera de lo que sería la segunda fase de reparación de la malla vial del municipio, ya que dentro de poco se completa un año desde la última intervención.




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