Este 20 de agosto Aguachica recuerda con sentimiento y respeto a Víctor Julio Roqueme Quiñones, quien partió hace un año dejando un vacío difícil de llenar en la vida política y social del municipio. Con apenas 27 años, fue uno de los alcaldes más jóvenes del país en las últimas elecciones territoriales y en poco tiempo logró ganarse el cariño de la comunidad por su manera cercana de gobernar, siempre atento a escuchar y acompañar a la gente.
La noticia de su fallecimiento, conocida alrededor de las 4:30 de la tarde del 20 de agosto de 2024, enlutó al municipio entero. Ese día, el silencio se apoderó de las calles y muchos habitantes se acercaron a la alcaldía para confirmar lo ocurrido. Su repentina partida a causa de complicaciones de salud sorprendió a propios y extraños, pues días antes había compartido con la comunidad en el parque San Roque durante la conmemoración de los 276 años de Aguachica.
El homenaje más sentido llegó días después, cuando el parque San Roque se vistió de blanco para despedirlo. Allí, miles de personas de todos los sectores se reunieron en un acto de unidad y memoria que reflejó el afecto que había sembrado en tan poco tiempo. Aquel adiós dejó claro que su liderazgo, aunque breve, marcó la historia de la ciudad.
Hoy, a un año de su partida, familiares, amigos y ciudadanos se darán cita en la iglesia San Roque a las 7:00 de la noche para una misa en su honor. Será un espacio para agradecer su legado y recordar al joven líder que, con sencillez y compromiso, supo conectar con la gente y dejó una huella imborrable en Aguachica.




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