En medio del calor abrazador que viene azotando a Aguachica, donde la sensación térmica ha llegado a marcar hasta los 37 grados, muchos ciudadanos han optado por buscar alivio en lugares naturales. Uno de esos refugios es la quebrada Norián, ubicada en el corregimiento que lleva el mismo nombre, que se ha convertido en el punto de escape ideal para quienes quieren refrescarse con agua limpia y paisaje verde. Pero lo que debería ser un respiro, se ha vuelto un dolor de cabeza para los residentes del sector.
Y es que mientras unos llegan buscando frescura, otros parecen dejar solo desastre. La denuncia viene de quienes viven cerca del balneario natural y no se aguantan más la falta de cultura ciudadana de quienes llegan a pasar el día. Lo común es que cocinen, almuerzan y compartan a la orilla de la quebrada, pero al final de la jornada, los únicos que se quedan recogiendo son los habitantes, porque los visitantes se van y dejan un rastro de desechables, botellas, empaques y bolsas plásticas que contaminan el entorno.
La situación es aún más grave si se tiene en cuenta que en este punto no hay recolección de basuras. La zona no cuenta con una empresa de aseo que se encargue de recoger los residuos, lo que convierte la basura abandonada en un problema que crece cada fin de semana. Y aunque algunos hacen lo que pueden por mantener limpio, la cantidad de visitantes y el poco compromiso con el medio ambiente hacen que la quebrada, poco a poco, se ahogue entre los desechos.
Por eso, los habitantes de Norián hacen un llamado fuerte y claro: si usted va a la quebrada Norián a disfrutar, hágalo con conciencia. Así como llevan comida, bebidas y bolsas, también pueden llevarse su basura, o al menos, preguntar por puntos de acopio o cómo manejar los residuos sin afectar el entorno. La quebrada no puede seguir siendo víctima del desorden ajeno. Porque refrescarse está bien… pero dejar la huella marcada en basura, eso sí no.




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