En la ciudad hay calles donde el sol pega sin compasión, y encima de eso, lo único que crece es el desorden. Vecinos de la carrera 35 con calle 3 están hasta la coronilla de tener frente a sus casas ramas tiradas desde hace más de una semana. Dicen que podaron un árbol y ahí quedó el reguero como si no fuera con nadie. El problema no es solo estético: eso estorba el paso, huele mal, se vuelve cueva de bichos y hasta escondite de ladrones. ¿Y las autoridades? Bien, gracias.
Según los moradores del sector, las patrullas pasan, los funcionarios miran y siguen de largo, como si no vieran la montaña de ramas que ya hacen parte del paisaje. La comunidad se pregunta: ¿por qué no se sanciona a quienes hacen estas podas y dejan el mugrero tirado? Porque cuando se trata de otros temas, ahí sí aparecen con todo el peso de la ley. Pero en estos casos, parece que estamos huérfanos.
Y el tema no para ahí. Una ciudadana preocupada denuncia un hecho que la deja en asombro, pues durante uno de sus recorridos diarios, ha visto como en la carrera 38 con calle 4, cortaron todos los árboles que daban sombra en la esquina de un spa y una tienda. “¿Y ahora con este calor qué vamos a hacer?”, se pregunta. Porque si algo necesitamos en estos días de sol abrazador, es más árboles, no menos.
Los habitantes piden a gritos control, mano dura y conciencia. Porque Aguachica no solo necesita más sombra, también necesita que quienes deben cuidar el orden, se tomen en serio su trabajo. La ciudad no puede seguir siendo selva sin ley en temas tan básicos como el respeto por el espacio público y el medio ambiente.




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