La escena fue de película: un poste en el suelo, cables por todos lados y vecinos asustados. Esto ocurrió este domingo en la carrera 40 con calle 9 Norte, donde, según los residentes de la zona, un vehículo de carga pesada pasó tan campante que terminó enredándose en el cableado y tumbó el poste como si fuera de cartón. El estruendo despertó a más de uno y recordó una problemática que en Aguachica ya se está volviendo paisaje: los cables colgando, rotos o a punto de caer, como trampas invisibles en cada esquina.
Y no es para menos. Aunque hay sectores donde esto pasa más seguido, el peligro es constante. No solo son los postes, también están los cables sueltos que cuelgan a la altura de la cara, a la espera de su próxima víctima. Un caso reciente ocurrió en la calle 4 con carrera 25, donde una mujer que se movilizaba en motocicleta terminó en el suelo tras enredarse con uno de estos cables. Por fortuna, iba a baja velocidad, pero igual resultó con varias lesiones. Una caída que pudo ser peor si el destino no le jugaba a su favor.
¿Hasta cuándo? Se necesita mano firme. Primero, con la movilidad: vehículos pesados no deberían andar por zonas residenciales como Pedro por su casa. Segundo, con las empresas de internet y telefonía que parecen hacerse las de la vista gorda cada vez que un cable se cae. Nadie responde, nadie repara, y mientras tanto, los riesgos siguen ahí, como minas urbanas esperando estallar.




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