Lo que alguna vez fue un animado punto de encuentro nocturno, hoy no es más que un montón de ruinas olvidadas. En la calle 5 con carrera 30, justo en el barrio María Eugenia Bajo, permanece en el abandono un lote que antes fue lugar de varias discotecas. Ahora, lo único que suena allí es el eco del descuido y el olor a basura podrida.
Ese terreno, al ser propiedad privada, se ha convertido en el sitio perfecto para que muchos lancen sus desperdicios como si nada. Bolsas y más bolsas repletas de desechables, restos de comida y todo tipo de basura se amontonan contra las viejas paredes que aún quedan en pie. El panorama es tan crítico que hasta aves de carroña y perros callejeros se ven hurgando entre los desperdicios, mientras los malos olores se sienten cada vez más cerca de los establecimientos de venta de comida de la zona.
Vecinos del sector aseguran que el problema ha ido de mal en peor con el paso de los meses, pero como se trata de un lote privado, nadie le pone el ojo ni la mano. Ninguna autoridad de salud, medio ambiente o aseo ha hecho presencia, ni siquiera para constatar la situación. Parece que mientras no haya quejas formales o noticias escandalosas, las entidades siguen de largo ¿Hasta cuándo el abandono será paisaje?




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