Si la situación en el Hospital Regional de Aguachica ya genera preocupación, en la Clínica de Alta Complejidad la cosa no pinta mejor. A la crisis en la atención y la escasez de personal, se suma ahora una denuncia que pone en evidencia lo que muchas auxiliares de enfermería estarían soportando puertas adentro: sobrecarga laboral, acoso y condiciones que rozan la explotación.
Según lo informado por una trabajadora del centro médico, las auxiliares no solo deben cumplir con sus funciones asistenciales, sino que también se les exige realizar tareas de limpieza e incluso asumir responsabilidades de jefatura, debido a la falta de personal. Todo esto bajo una presión constante, en un ambiente laboral tenso, donde los permisos, vacaciones y hasta los espacios para tomar el desayuno parecen depender del capricho de una superior.
“Si no le gusta, se puede ir”, sería la frase que más se repite por parte de la jefa directa, según lo expresado por la denunciante, sumado al uso frecuente de actas disciplinarias como mecanismo de intimidación.
Y mientras eso ocurre, las auxiliares, muchas de ellas madres, siguen dejando a sus familias para ir a trabajar bajo presión, con jornadas extenuantes y sin el mínimo respaldo emocional ni profesional. Todo esto no solo atenta contra sus derechos laborales, sino que también pone en riesgo la calidad del servicio que se presta a los pacientes.




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