
Imagen: EFE
Según estudio de científicos, la bahía de Cartagena se encuentra en pésimas condiciones, lo que ha provocado distintas consecuencias en la comunidad.
De acuerdo al diario El Espectador, la investigación duro siete abriles y se analizó la calidad ambiental de las aguas, los sedimentos de la bahía, el nivel toxicológico de los peces y la sanidad de la población. En la bahía se encontraron niveles inusuales de mercurio, cromo, plomo y níquel.
Asimismo, descubrieron que las aguas tienen un proceso de renovación tardo, ya que ocurre cada dos o tres meses y las nuevas aguan llegan igual de sucias a las que se van.
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Por otro costado, existe proporcionado filtración de agua dulce por el río Penitente y error de oxígeno en las aguas por cantidad de nutrientes y de materia orgánica proveniente de las aguas residuales industriales y del Canal del Dique.
Además se detecto como centro de contaminación las aguas residuales domésticas negras y grises que llegan hasta la bahía por fallas en el sistema de bombeo, afirmó el equipo de expertos que forma parte del del plan Basic, en el que participan las universidades Eafit, Cartagena y Los Andes.
Este conjunto de factores se convierte en un peligro para la vida cuadro y la comunidad; encima, afecta la crematística de la ciudad en cuanto a la pesca artesanal y la actividad turística.
Los expertos aseguran que la población sufre de enfermedades en el sistema digestivo, lesiones dermatológicas y perfiles metabólicos alterados. A raíz de estas consecuencias se plantearon algunas posibles soluciones por los expertos.
Se inició un software de capacitación comunitaria que se convirtió en un docto avalado por las tres universidades; adicional a esto, los portugueses de la Universidad de Algarve, Flavio Martins y Joao Janeiro, expertos en modelación matemática en temas ambientales y en oceanografía, plantean implementar sistemas de alerta temprana de las condiciones de las aguas de la bahía; y por posterior, se piensa crear un software de restauración ecológica.
Fuente consultada: El Espectador




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