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«Que respondan los que hicieron eso», dice vicepresidente Garzón sobre WikiLeaks

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El vicepresidente Angelino Garzón señaló que ningún colombiano debe responder por las distintas filtraciones de cables diplomáticos que se han realizado a través del portal WikiLeaks.

«Nosotros no tenemos por qué responder por algo que no hemos escrito. Ningún diplomático colombiano, ningún colombiano ha escrito eso que ha aparecido en los correos internacionales. Que respondan los que escribieron eso», aseveró el vicepresidente.

Por su parte, el vicepresidente de Ecuador, Lenin Moreno, aseguró que WikiLeaks demuestra la intención de las potencias de frenar a los países en desarrollo.

«Pocas nueces, mucho ruido. Creo que marca algo que ya todo el mundo conocía y no es necesario que lo sepamos por WikiLeaks, que hay una intervención fraganti de los países poderosos sobre las políticas de los países en desarrollo», manifestó Moreno.

El vicepresidente ecuatoriano calificó de «voyerismo» el comportamiento diplomático revelado por WikiLeaks.

¿Qué dicen los otros cables revelados por Wikileaks sobre Colombia? .

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El primer cable fechado el 2 de septiembre de 2004 hace un resumen de la situación de los tres ciudadanos norteamericanos cuando cumplían 18 meses secuestrados por las Farc.

El documento demuestra el detallado seguimiento que hace la embajada de Estados Unidos en Bogotá a los movimientos de las Farc con los secuestrados. “Teniendo en cuenta el progreso de las operaciones, es posible que las FARC haya trasladado a los rehenes a una zona menos volátil, como la región de Correguaje, donde las Farc tiene un campamento para rehenes con buena infraestructura. Sin embargo, la Embajada no ha recibido ninguna prueba de su vida útil desde julio de 2003.”

El cable agrega un analisis del entrenamiento militar colombiano, sus equipos y tácticas» y concluye que el ejército colombiano «no está en capacidad de ejecutar una operación de rescate de rehenes sin poner en peligro sus vidas.

EE.UU. puso en duda explicaciones del Ejército sobre bombardeo cercano a una comunidad Embera: Wikileaks

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En cables recién publicados en la página web Wikileaks la Embajada de los Estados Unidos en Colombia, deja ver que existen dudas sobre las explicaciones de la Aviación del Ejército colombiano en referencia a un bombardeo cerca de un resguardo indígena que dejó dos aborígenes heridos.

“Las versiones contradictorias de los acontecimientos hacen que sea difícil determinar lo que sucedió. Lo que es evidente es que el gobierno colombiano admitió cierta responsabilidad por el destiempo de los bombardeos”, señala el entonces embajador William Brownfield.

El diplomático insiste que el “Ejército colombiano sabía de las sensibilidades de montar una operación tan cerca de la reserva indígena, pero cree que tomó las debidas precauciones”.

Brownfield señala que “tal vez la investigación por la justicia militar desentrañar la historia”.

Wikileaks también precisa que el embajador estadounidense prevé que el incidente incrementará las tensiones entre el gobierno colombiano y los indígenas, que se enfrentan a un aumento de la violencia relacionada con el conflicto.

El jefe de Operaciones Aéreas del Ejército, general Tito Pinilla, dijo el dos de febrero que los ataques aéreos de la Séptima División se produjeron a 2,5 kilómetros del de la reserva indígena en un supuesto reducto de las Farc.

El alto oficial en su momento reconoció que un hombre indígena y la mujer resultaron heridos por los escombros y no por metralla.

Gobierno no se pronunciará sobre cable de WikiLeaks: embajador Silva

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El embajador de Colombia en los Estados Unidos, Gabriel Silva, aseguró que no comentará ninguna “filtración o chisme” del portal WikiLeaks, por orden del Gobierno.

“No vamos a comentar ninguna filtración, chisme de WikiLeaks (…) La posición del Gobierno es que no va a comentar nada sobre los famosos (cables filtrados) por WikiLeaks”, sostuvo Silva.

Así, el Embajador le salió al paso al cable que afirma que cuando fue Ministro de Defensa no tenía buena relación con el entonces comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla de León.

Según ese cable, enviado por el embajador del entonces en Colombia, William Brownfield, el ministro Silva y el general Padilla “no se llevan bien”.

“Cada vez son más graves los problemas en el Ministerio de Defensa (del que depende tanto las Fuerzas Armadas como la Policía)”, dice el cable.

Brownfield dice que una fuente, la cual omite y nombra como XXXXXXXXXXXX, le dijo que “el ministro Silva no se fiaba del general Padilla, comandante de las Fuerzas Miliatres, ahora rara vez se hablan”.

Por: wradio.com.co

WikiLeaks, capítulo Colombia

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Prueba su contenido que el respeto y la colaboración mutuas ha sido la nota predominante en las relaciones bilaterales.

Se abrió por fin la caja de Pandora de las comunicaciones secretas y confidenciales entre la embajada de Estados Unidos en Colombia y sus corresponsales en el Departamento de Estado sobre el transcurrir de la vida política, el orden público, las relaciones internacionales, a lo largo de la última década, contenidas en el material filtrado por algún oscuro funcionario norteamericano al sitio WikiLeaks y éste, a su vez, a cinco grandes diarios del mundo, los cuales han venido soltándolo a cuentagotas y con calculada fruición sensacionalista a sus lectores.

Se ha dicho que de los más de 250.000 mensajes, Colombia aparece mencionada en 2.415, de los cuales un 10% se refieren a la lucha común contra el terrorismo y el narcotráfico, lo que suena bastante lógico por ser ese uno de los temas fundamentales de la agenda entre EEUU y su más leal aliado en Sudamérica. También se habla del proceso de desmonte del paramilitarismo; de los intentos de negociación con la guerrilla, empezando por el fallido experimento del Caguán; de los derechos humanos, los “falsos positivos” y el escándalo de las “chuzadas” del DAS, entre otros temas, con una característica fundamental: en ningún momento el embajador de turno, en sus comunicaciones con sus superiores en Washington, se refiere en términos descomedidos o irrespetuosos al presidente de Colombia o a alguno de sus altos funcionarios.

Por el contrario, pese a la franqueza y el carácter coloquial con que se habla en muchos de esos cables, lo que prueba su contenido es que el respeto y la colaboración mutuas ha sido la nota dominante en las relaciones bilaterales. No hay nada allí que pueda avergonzarnos, ruborizarnos o enojarnos como consecuencia de la percepción que tenían en su momento de Colombia y sus altos dignatarios los diplomáticos norteamericanos. Y si hay alguna crítica o señalamiento de algo que a su juicio no estaba marchando bien, hay que mirarla en el contexto y la fecha en que se hizo para ver en perspectiva como se fueron corrigiendo o modificando las situaciones para mostrar un avance en una relación siempre fluida, aunque no exenta de dificultades.

Eso, por lo menos, es lo que puede decirse luego de la lectura atenta de los 18 cables que han publicado los periódicos y que cualquiera puede consultar en su versión inglesa en el sitio web de WikiLeaks. Por ejemplo, en el No. 1, que titulan: “Situación de los tres estadounidenses en manos de las Farc”, la nota – fechada en agosto de 2004 – asegura que el Gobierno colombiano es incapaz de ejecutar una operación de rescate sin poner en riesgo la vida de Thomas R. Howes, Marc D. Gonsalves y Keith D. Stansell. “Con base en nuestro análisis del entrenamiento del Ejército de Colombia, sus equipos y tácticas, el Ejército es incapaz de efectuar una operación de rescate”, se lee. La “Operación Jaque”, años después, vino a demostrar contundentemente lo contrario, pues fue planeada y ejecutada por el alto mando y el personal especializado de las FFAA colombianas, sin que con ello se quiera decir que la misma se hizo a espaldas y sin la colaboración, tanto logística como de inteligencia, de los Estados Unidos.

Colombia ha estado involucrada por cuenta del narcoterrorismo secuestrador en un tira y afloje internacional. Ahora se viene a saber que, de acuerdo a la información confidencial en poder de EEUU – ver nota No. 4, de febrero de 2008 – un negociador español, Pablo Gómez de Olea, asegura que Francia estaría dispuesta a pagar por la liberación de Íngrid Betancourt e, incluso, a hacer cabildeo en Europa para retirar a las Farc el INRI de organización terrorista. Siempre nos pareció que había un doble juego por parte del presidente Sarkozy en el tema Ingrid, presionado seguramente por la opinión del público francés a adelantar su liberación a cualquier precio. También se dice allí lo que ya sabíamos: que para Francia era vital en ese momento la mediación de Chávez y que el gobierno del presidente Uribe rechazó con muy claras razones esa posibilidad.

Imposible saber cuántos meses o años durará la entrega por pequeñas dosis de lo que aquellos dicen que hay sobre Colombia, pero es fácil colegir que en esos primeros 18 están los que, a juicio de los dueños del arsenal de “chivas”, contienen las revelaciones supuestamente más espectaculares y escandalosas, pues no iban a dejar lo más sustancioso para cuando todos hayamos perdido el interés. Que es lo que han hecho con el contenido de mensajes alusivos a otros países.

Como vemos, no tenemos espacio para analizar una por una las notas relativas a Colombia. Registramos, sin comentarios, las que hablan de que el presidente Uribe buscó “en secreto” un contacto directo con la cúpula de las Farc con miras a una negociación de paz, el 11 de julio de 2008, días después del rescate de Ingrid, los norteamericanos y los diez soldados y policías; también lo hizo en las postrimerías de su mandato, como lo revela un cable del 5 de enero de 2010. Interesante también la que se refiere a la oportuna alerta del gobierno Uribe sobre la consecución fraudulenta de pasaportes colombianos con miras a obtener la visa norteamericana, por parte de extranjeros de procedencia palestina, siria, jordana, venezolana y cubana. Pero lo que queríamos destacar es que en todo ello no hay nada de que debamos arrepentirnos en la relación con nuestro gran aliado. Lealtad y claridad mutuas brillan para todo lector de buena voluntad.

Prueba su contenido que el respeto y la colaboración mutuas ha sido la nota predominante en las relaciones bilaterales.

Se abrió por fin la caja de Pandora de las comunicaciones secretas y confidenciales entre la embajada de Estados Unidos en Colombia y sus corresponsales en el Departamento de Estado sobre el transcurrir de la vida política, el orden público, las relaciones internacionales, a lo largo de la última década, contenidas en el material filtrado por algún oscuro funcionario norteamericano al sitio WikiLeaks y éste, a su vez, a cinco grandes diarios del mundo, los cuales han venido soltándolo a cuentagotas y con calculada fruición sensacionalista a sus lectores.

Se ha dicho que de los más de 250.000 mensajes, Colombia aparece mencionada en 2.415, de los cuales un 10% se refieren a la lucha común contra el terrorismo y el narcotráfico, lo que suena bastante lógico por ser ese uno de los temas fundamentales de la agenda entre EEUU y su más leal aliado en Sudamérica. También se habla del proceso de desmonte del paramilitarismo; de los intentos de negociación con la guerrilla, empezando por el fallido experimento del Caguán; de los derechos humanos, los “falsos positivos” y el escándalo de las “chuzadas” del DAS, entre otros temas, con una característica fundamental: en ningún momento el embajador de turno, en sus comunicaciones con sus superiores en Washington, se refiere en términos descomedidos o irrespetuosos al presidente de Colombia o a alguno de sus altos funcionarios.

Por el contrario, pese a la franqueza y el carácter coloquial con que se habla en muchos de esos cables, lo que prueba su contenido es que el respeto y la colaboración mutuas ha sido la nota dominante en las relaciones bilaterales. No hay nada allí que pueda avergonzarnos, ruborizarnos o enojarnos como consecuencia de la percepción que tenían en su momento de Colombia y sus altos dignatarios los diplomáticos norteamericanos. Y si hay alguna crítica o señalamiento de algo que a su juicio no estaba marchando bien, hay que mirarla en el contexto y la fecha en que se hizo para ver en perspectiva como se fueron corrigiendo o modificando las situaciones para mostrar un avance en una relación siempre fluida, aunque no exenta de dificultades.

Eso, por lo menos, es lo que puede decirse luego de la lectura atenta de los 18 cables que han publicado los periódicos y que cualquiera puede consultar en su versión inglesa en el sitio web de WikiLeaks. Por ejemplo, en el No. 1, que titulan: “Situación de los tres estadounidenses en manos de las Farc”, la nota – fechada en agosto de 2004 – asegura que el Gobierno colombiano es incapaz de ejecutar una operación de rescate sin poner en riesgo la vida de Thomas R. Howes, Marc D. Gonsalves y Keith D. Stansell. “Con base en nuestro análisis del entrenamiento del Ejército de Colombia, sus equipos y tácticas, el Ejército es incapaz de efectuar una operación de rescate”, se lee. La “Operación Jaque”, años después, vino a demostrar contundentemente lo contrario, pues fue planeada y ejecutada por el alto mando y el personal especializado de las FFAA colombianas, sin que con ello se quiera decir que la misma se hizo a espaldas y sin la colaboración, tanto logística como de inteligencia, de los Estados Unidos.

Colombia ha estado involucrada por cuenta del narcoterrorismo secuestrador en un tira y afloje internacional. Ahora se viene a saber que, de acuerdo a la información confidencial en poder de EEUU – ver nota No. 4, de febrero de 2008 – un negociador español, Pablo Gómez de Olea, asegura que Francia estaría dispuesta a pagar por la liberación de Íngrid Betancourt e, incluso, a hacer cabildeo en Europa para retirar a las Farc el INRI de organización terrorista. Siempre nos pareció que había un doble juego por parte del presidente Sarkozy en el tema Ingrid, presionado seguramente por la opinión del público francés a adelantar su liberación a cualquier precio. También se dice allí lo que ya sabíamos: que para Francia era vital en ese momento la mediación de Chávez y que el gobierno del presidente Uribe rechazó con muy claras razones esa posibilidad.

Imposible saber cuántos meses o años durará la entrega por pequeñas dosis de lo que aquellos dicen que hay sobre Colombia, pero es fácil colegir que en esos primeros 18 están los que, a juicio de los dueños del arsenal de “chivas”, contienen las revelaciones supuestamente más espectaculares y escandalosas, pues no iban a dejar lo más sustancioso para cuando todos hayamos perdido el interés. Que es lo que han hecho con el contenido de mensajes alusivos a otros países.

Como vemos, no tenemos espacio para analizar una por una las notas relativas a Colombia. Registramos, sin comentarios, las que hablan de que el presidente Uribe buscó “en secreto” un contacto directo con la cúpula de las Farc con miras a una negociación de paz, el 11 de julio de 2008, días después del rescate de Ingrid, los norteamericanos y los diez soldados y policías; también lo hizo en las postrimerías de su mandato, como lo revela un cable del 5 de enero de 2010. Interesante también la que se refiere a la oportuna alerta del gobierno Uribe sobre la consecución fraudulenta de pasaportes colombianos con miras a obtener la visa norteamericana, por parte de extranjeros de procedencia palestina, siria, jordana, venezolana y cubana. Pero lo que queríamos destacar es que en todo ello no hay nada de que debamos arrepentirnos en la relación con nuestro gran aliado. Lealtad y claridad mutuas brillan para todo lector de buena voluntad.

Wikileaks: el detallado seguimiento de Brownfield al conflicto

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NACIÓNEn otro cable, el exembajador intenta dar con la verdad de un polémico bombardeo de la Fuerza Aérea. Sus conclusiones se basan en versiones militares, fuentes propias y consultas con miembros de la comunidad indígena afectada.

Viernes 10 Diciembre 2010

El exembajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, mantuvo informado a su gobierno en Washington de las diferentes operaciones militares del Ejército colombiano y los incidentes que se dieron con la población civil.
 
Así se desprende de un cable que fue publicado este viernes en la página de Wikileaks, sobre un ataque aéreo en un territorio cercano a un resguardo indígena.

En el cable, el embajador dio cuenta de las dos versiones que rodearon los hechos ocurridos el 30 de enero de 2010, en los que resultaron heridos dos indígenas de la comunidad Embera-Katío. El comunicado tiene fecha del 12 de febrero de 2010.

“Los miembros de la comunidad Embera-Katio dijeron que el ataque golpeó la Reserva Urada-Jiguamiandó hiriendo a una pareja y a su bebé. Sin embargo, oficiales de la Fuerza Aérea Colombiana dijeron que el ataque ocurrió a pocos kilómetros de la reserva en un supuesto campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc)”, dice el cable resumiendo las dos versiones.

Sin embargo, el cable sugiere que la embajada recibió información adicional de la Fuerza Aérea Colombiana sobre los acontecimientos, que “parece correcta, aunque algunos detalles aún no están claros”.

“Lo cierto es que este incidente aumentará las tensiones entre el gobierno colombiano y los indígenas, que se enfrentan a un aumento de la violencia relacionada con el conflicto”, se lee el cable.

Indígenas sostienen que militares cometieron un error

El 4 de febrero, integrantes de la embajada y de las comunidades indígenas se reunieron con el fin de aclarar los hechos.

Uno de los representantes de las víctimas, cuyo nombre fue omitido en el cable, dijo que el ataque aéreo impactó una propiedad “de una familia indígena, mientras ésta preparaba el desayuno a las 3:00 am, y causó heridas a tres personas: una madre, el padre, y su bebé de 20 días de edad (un hijo de nueve años y su tía estaban presentes, pero no sufrieron lesiones graves)”.

“También nos dijeron que el padre fue alcanzado por metralla en la columna vertebral y no podrá caminar, mientras que la madre fue herida en la pierna”, agrega.

Según indicó el cable, la pareja fue atendida en un hospital de Medellín. La fuente estaba “preocupada porque los militares llevaron al bebé y a su tía a un hospital militar, sin consultar a los miembros de la comunidad, y porque el bebé permaneció separado de su madre”.

Además, “(dos fuentes indígenas) sostuvieron que las Farc no pudieron haber estado en la zona porque los militares habían entrado a este sitio en diciembre de 2009”.

“Por otra parte, (la fuente) respondió a las afirmaciones de los militares colombianos, de que no había ninguna razón para que los indígenas estuvieran despiertos tan temprano, diciendo que esto demuestra una falta de comprensión de su cultura y del pueblo Embera-Katío que habitualmente se levanta antes del amanecer”.

Militares dicen que el ataque no fue en territorio indígena

El cable da cuenta de la versión del General Tito Pinilla, Jefe de Operaciones Aéreas del Ejército colombiano, quien dijo el 2 de febrero que los ataques aéreos de la Séptima División se produjeron a 2,5 kilómetros de la reserva indígena, en un supuesto campamento de las Farc.

“Él dijo que un hombre indígena y la mujer, que no tenían por qué estar en el campamento, habían sido heridos en el ataque. Pinilla también explicó que después del ataque, una madre y su bebé enfermo se acercaron al convoy y fueron trasladados junto con los presuntos miembros de las Farc para recibir asistencia médica, lo que pudo haber generado cierta confusión”, agrega el cable.

De uno de los apartes del cable, denominado “recogiendo la verdad”, se infiere que el embajador le da crédito a la versión del Ejército.

Dice que una información allegada al “Correo” (que puede ser una persona encargada de recibir información) “sugiere que la versión de Pinilla de los acontecimientos en gran medida es correcta: una operación de alta sensibilidad falló en su objetivo mientras se encontraba en el sitio. Dos indígenas, un hombre y una mujer, resultaron heridos por las esquirlas (no metralla) como resultado del ataque aéreo. No está claro si la mujer herida es, de hecho, la madre a la que se refiere el párrafo dos”.

Y agrega: “El “Correo” pudo confirmar que el ataque fue a 2,5 kilómetros de la aldea, la información del Gobierno colombiano sugiere que fue más allá de la frontera de la reserva indígena. De acuerdo con otra información disponible, algunos miembros de la comunidad Embera-Katio admitieron que miembros de las Farc estuvieron en el resguardo pocos días antes del ataque”.

Al final Brownfiel hace sus observaciones:

“Las versiones contradictorias de los acontecimientos hacen que sea difícil determinar lo que sucedió. Lo que es evidente es que el gobierno colombiano admitió cierta responsabilidad por el destiempo de los bombardeos. Las Farc están operando cada vez más cerca de los resguardos indígenas debido a las complicaciones legales y políticas que presentan las reservas para las fuerzas armadas colombianas. El ejército colombiano sabía de lo delicado de montar una operación tan cerca de la reserva indígena, pero creyó haber tomado las debidas precauciones. Tal vez la investigación de la justicia militar desenrede la historia”.

En su momento, Semana.com cubrió la noticia del bombardeo. Líderes indígenas argumentaron que los bombardeos estaban relacionados con la llegada de empresas mineras a la región (lea la noticia aquí).

Por: semana.com