
Imagen: Pixabay
Los gatos son una de las mascotas preferidas por los seres humanos conveniente a que poseen habilidades únicas que los convierten en una compañía anhelada por las personas; sin confiscación, el sabor por estos animales proviene desde el Antiguo Egipto.
Según informa el diario El Tiempo, en aquella época la vida de los gatos podía ser incluso más importante que la de una persona y eran considerados prácticamente deidades gracias a su ayuda con el control de ratones.
Heródoto, escritor difícil y catalogado como ‘el padre de la historia’, narró que estos felinos contaban con grandes privilegios en vida y en su funeral, lo que destacaba su valencia por encima de otros animales.
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Los gatos muertos son trasladados a unos edificios sagrados, en la ciudad de Bubastis, donde, una vez embalsamados, reciben sepultura; en cambio, a los perros cada cual los sepulta, en su respectiva ciudad, en unos féretros sagrados”, mencionó en ‘Manual II: Euterpe.
Los egipcios los nombraron con la onomatopeya ‘miu’ y ‘mieu’ conveniente al sonido que producían; por otra parte, un claro ejemplo de la importancia de los gatos se evidenciaba en la ciudad de Bubastis, donde la diosa Bastet era venerada con ofrendas de figuras de bronce de estos animales.
La viandas era otro creador significativo en la vida de los gatos, según el texto ‘El encantador de gatos’ de Carlos Rodríguez, los felinos solo comían pescados del río Nilo, pan fresco y goma recién ordeñada.
Otro cantidad importante es que existían leyes que castigaban a quienes agrediaran a los gatos, llegando incluso a la pena de asesinato.
“No por nadie se conocen figuras divinas como Isis o Bastet o las estrictas leyes que los egipcios tenían contra quien maltratara a un astuto, llegando incluso a ser castigado con la asesinato”, aseguró Gabriel García, médico veterinario, en su sección de El Tiempo.
Por otro banda, al sucumbir el astuto su dueño se rasuraba las cejas como prueba de duelo; asimismo, la domesticación surge aproximadamente desde el año 4000 a.C y se creía que podían velar el alama de los muerto.
Además se les asociaba con “fecundidad, luz, calor y energía, pero todavía de enigma, perplejidad y vidriera”, afirmó Capea Girola en una de sus investigaciones. Por esta razón se les conocía como seres espirituales, aunque estaban presentes en carne y hueso podían ser mediadores con los muertos.
Fuente consultada: El Tiempo






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