Cada día comienza de la misma manera para Lorena Gómez y María Isabel Leal: ambas mujeres consultan ansiosamente sus teléfonos con la esperanza de recibir un mensaje que transforme sus vidas. Sin embargo, han pasado cinco meses sin que lleguen noticias de sus esposos, Luis Carlos Carreño Rojas y Pedro Alexander Gutiérrez Rojas, quienes desaparecieron después de viajar a Rusia para unirse a la guerra en Ucrania, atraídos por promesas de salarios elevados y un futuro mejor.
Las historias de Luis Carlos y Pedro Alexander son un reflejo de la misma realidad. Luis Carlos, exsoldado profesional del Ejército colombiano originario de Girón, partió en octubre de 2025 convencido de que podría ofrecer una vida más digna a su familia. Por otro lado, Pedro Alexander, originario de Cúcuta y empleado en labores de vigilancia en Bogotá, tomó una decisión similar, impulsado por la necesidad de mejorar las condiciones para su hogar.
Según informan sus esposas, ambas recibieron propuestas de intermediarios que ofrecían contratos atractivos, bonificaciones y otros beneficios que nunca llegaron a concretarse. Los viajes fueron organizados meticulosamente y, una vez en Rusia, firmaron acuerdos para participar en actividades relacionadas con el conflicto. Sin embargo, la realidad que encontraron fue muy distinta a lo previsto.
Las comunicaciones comenzaron a escasear con el paso del tiempo. Los hombres compartían que se encontraban incomunicados por largos períodos y enfrentaban condiciones adversas, además de que el entrenamiento no cumplía con las expectativas que tenían al partir. Con el tiempo, los mensajes se volvieron más breves y finalmente cesaron por completo.
El último contacto de Luis Carlos fue el 11 de enero de este año, mientras que un día antes, Pedro Alexander había enviado su último mensaje. Desde entonces, sus familias solo han recibido informes de las fuerzas militares rusas que indican que ambos están desaparecidos.
Mientras la incertidumbre y el tiempo transcurren, Lorena intenta mantener viva la esperanza de encontrar a su marido, mientras que María Isabel responde las inquietudes de sus dos hijos, quienes no comprenden la ausencia repentina de su padre. Ambas mujeres han enviado solicitudes a diversas entidades del Estado colombiano, aunque todavía no han obtenido respuestas claras sobre el paradero de sus seres queridos.
Con la esperanza de ser escuchadas, este martes viajarán a Bogotá junto a otras familias que enfrentan situaciones similares. Unidas por el dolor y la incertidumbre, buscan que sus voces lleguen a las autoridades y que alguien les ayude a responder una pregunta que las acompaña desde hace cinco meses: ¿qué sucedió con los hombres que partieron en busca de una oportunidad en una guerra lejana y que nunca regresaron?






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