La construcción de infraestructura vial en Colombia ha evolucionado. Ya no se trata solo de asfalto y puentes; hoy, el progreso se mide por el bienestar de las comunidades que habitan a la orilla del camino. Bajo esta premisa, la Concesión Autopista del Río Grande avanza con éxito en la implementación del Plan de Gestión Social de Variantes (PGSV), una estrategia integral que está transformando la realidad de cientos de comerciantes locales.
¿Qué es el PGSV y por qué es clave para la región?
El Plan de Gestión Social de Variantes es una iniciativa diseñada para impulsar el desarrollo socioeconómico de los negocios y emprendimientos ubicados en los centros poblados donde se proyecta la construcción de variantes viales. Su objetivo principal es fortalecer la competitividad de las unidades productivas para que el cambio en la infraestructura se traduzca en nuevas oportunidades de crecimiento.
Un balance positivo: Resultados en cifras
A través de un acompañamiento técnico y social, la Autopista del Río Grande ha logrado hitos importantes en su zona de influencia:
- 803 Unidades Sociales Productivas (USP) identificadas y caracterizadas.
- 25 talleres participativos realizados con la comunidad.
- 7 reuniones de socialización para integrar a los comerciantes en el proyecto.
- Participación activa en 5 mercados campesinos y ferias empresariales.
Capacitación y Futuro Sostenible
El fortalecimiento de estos negocios no sería posible sin la educación. Gracias a una alianza estratégica con el SENA, los emprendedores locales están accediendo a programas de formación técnica y administrativa que incluyen:
- Capacitaciones Especializadas: Cocina y comidas rápidas, técnicas de ventas, asociatividad y transformación de frutas.
- Talleres de Crecimiento: Charlas sobre empleabilidad, formalización ante la Cámara de Comercio y educación financiera.
Impacto en 10 centros poblados
El proyecto despliega su capacidad técnica y humana en puntos estratégicos del corredor vial, beneficiando directamente a los habitantes de:
- Curumaní, Pailitas y Pelaya.
- Las Vegas, La Floresta y El Burro.
- La Mata, El Tropezón, La Palma y La Gómez.
Con estas acciones, la Autopista del Río Grande reafirma que construir una vía de cuarta generación es también construir sostenibilidad y mejores ingresos para las familias colombianas. Porque en este proyecto, más que una vía, se construyen nuevas oportunidades.






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