El exentrenador de la Liga Santandereana de Atletismo, Giovanny Vega, ha sido condenado en primera instancia por el Juzgado 14 Penal del Circuito de Bucaramanga. Vega fue hallado culpable de acceso carnal violento agravado y acto sexual violento agravado, delitos cometidos en contra de varias de sus alumnas.
El fallo judicial reveló que el condenado abusó de su posición de autoridad como entrenador para perpetrar los abusos. Las víctimas, jóvenes de entre 15 y 17 años en el momento de los hechos, sufrieron los ataques en escenarios de entrenamiento, espacios que deberían ser seguros y destinados a la formación deportiva.
A raíz de la sentencia, se ha iniciado la fase de ejecución de la pena, la cual se verá determinada por un dictamen médico. Este dictamen definirá si Vega cumplirá su condena en un centro penitenciario o bajo detención domiciliaria.
Durante la audiencia, la defensa solicitó que el exentrenador pudiera cumplir su pena en casa, apoyándose en su edad y trayectoria profesional. El juez dictó la orden a Medicina Legal para realizar una valoración médica en un plazo no mayor a un mes, lo que será crucial para determinar la modalidad de reclusión.
Esta decisión ha generado impacto en el ámbito deportivo local, pues subraya la importancia de establecer responsabilidad penal en casos de abuso dentro de contextos de formación atlética, además de avanzar en la protección de menores en ambientes deportivos.
La investigación fue impulsada por la Fiscalía General de la Nación, que inició indagaciones tras recibir denuncias de padres y directivos de la Liga en 2022. A medida que el proceso avanzaba, se recogieron numerosos testimonios que evidencian un patrón de conducta del exentrenador.
El ente acusador indicó que varios deportistas, tanto mujeres como hombres, aportaron relatos sobre abusos sexuales, maltratos y conductas intimidatorias. Las declaraciones corroboraron que los incidentes sucedieron en el estadio Luis Enrique Figueroa de La Flora, donde Vega se desempeñaba como preparador físico.
Las víctimas compartieron que el entrenador se aprovechaba de su vulnerabilidad durante los entrenamientos y tratamientos físicos. Además, muchas se sintieron intimidadas y temieron represalias, lo que contribuyó al silencio de algunas. También se registraron testimonios de testigos que atestiguaron maltrato y humillaciones hacia los deportistas.






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