La oscuridad se apoderó de la carrera 7 con calle segunda, en el sector del Hospital Barahoja, donde los vecinos llevan semanas viviendo entre penumbras y preocupación. Las calles, que deberían estar iluminadas por ser una zona de alto tránsito, permanecen casi totalmente a oscuras, lo que ha incrementado la sensación de inseguridad entre los habitantes.
Según los residentes, las luminarias del alumbrado público dejaron de funcionar hace más de quince días y, aunque técnicos habrían visitado el área, la situación continúa igual. La falta de luz ha favorecido los robos y actos delictivos, especialmente en horas de la noche, lo que mantiene en alerta a las familias del sector.
La comunidad afirma que, a pesar de pagar altos costos en los recibos por el servicio de alumbrado público, no disfrutan de ese beneficio básico. Las pocas lámparas que funcionan lo hacen de manera intermitente, dejando la mayor parte de la vía en completa oscuridad. La preocupación crece porque se trata de una zona donde circulan pacientes, trabajadores de la salud y peatones a toda hora.
Por eso, los habitantes hacen un llamado urgente a las autoridades municipales y a la empresa de energía para que intervengan cuanto antes. Aseguran que no piden más de lo justo: poder transitar por su propio barrio sin miedo y con la tranquilidad que brinda una calle bien iluminada.






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