Vecinos de la carrera 23, entre calles 6 y 7, han levantado la voz de alerta por una situación que lleva más de un año afectando la tranquilidad del sector. El caño de Cristo, que pasa justo por la parte trasera de la institución Gabriela Mistral, se ha convertido en foco de malos olores que aparecen con más fuerza cada vez que las lluvias son escasas.
Según los residentes, el problema estaría relacionado con el vertimiento de químicos o residuos que llegan al caño, lo que no solo genera pestilencia sino también un riesgo de contaminación para quienes habitan cerca. La comunidad señala que entre los posibles responsables podrían estar algunos negocios ubicados en la zona y hasta el momento no ha habido una investigación pertinente.
Los habitantes piden la intervención de las autoridades ambientales y de control para verificar el origen de los vertimientos y tomar medidas que garanticen la limpieza del caño. Temen que, de no actuar pronto, el problema se agrave y termine afectando la salud de niños, jóvenes y adultos que conviven diariamente con estos olores.






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