Las lluvias de este jueves en la tarde no solo trajeron agua, sino también una vieja molestia que ya parece crónica para los comerciantes y vecinos del sector de El Cruce, en la calle 12 Norte con carrera 40. Cada vez que llueve, la historia se repite como un disco rayado: el agua se acumula, no drena, y termina metiéndose a los negocios, arruinando mercancía y fastidiando la jornada laboral.
Los habitantes del sector ya están cansados de pedir soluciones. Las rejillas del sistema de drenaje, que deberían evacuar el agua lluvia, no funcionan como deben, y eso convierte la zona en una laguna urbana cada vez que cae un aguacero. Algunos, como medida desesperada, han levantado pequeñas paredillas para frenar la entrada del agua, pero hay lluvias que no respetan barreras. Por eso, los comerciantes ya tienen el recogedor y los baldes listos como si fueran parte del mobiliario del local.
La comunidad insiste en que esta problemática debe ser atendida con urgencia, ahora que estamos en verano, porque si no se hace una intervención preventiva, en la próxima temporada de lluvias no bastarán ni los costales ni los ruegos para evitar el desastre, si bien las lluvias no se pueden controlar, sí se puede evitar que se conviertan en tragedia cada vez que aparecen.






Ir al contenido