En Aguachica los amigos de lo ajeno no descansan, y ahora se las ingenian con una nueva modalidad que tiene con los pelos de punta a los conductores. La estrategia es tan sutil como peligrosa: pinchan las llantas de vehículos de alta gama y luego, como si fueran buenos samaritanos, se acercan al conductor para “advertirle” que va rodando en el rin. El objetivo es hacer que el conductor baje la guardia y también del carro, justo ahí donde se vuelve presa fácil.
Así ocurrió recientemente con un reconocido médico de la ciudad. Salía tranquilo de una tienda, se subió a su vehículo y al avanzar una cuadra, un hombre lo detuvo con tono amable para avisarle que estaba pinchado. En ese momento, el mismo que le habló sacó un arma y lo despojó de todo, para luego huir como alma que lleva el diablo en una moto que lo esperaba a pocos metros.
Este tipo de trampas tienen en alerta a la comunidad, que ya no sabe en quién confiar. Porque lo que parece un gesto de cortesía, se ha convertido en carnada para robar, y el miedo se pasea por las calles como uno más. Con cada nuevo caso, crece la sensación de que estamos solos frente al delito, mientras la delincuencia le va sacando ventaja a la autoridad. Sin duda ya no basta con patrullar, hay que anticiparse a estas jugadas sucias que cada vez se disfrazan mejor. Aguachica no puede seguir siendo tierra fértil para este tipo de engaños, donde lo que hoy es ayuda, mañana puede ser amenaza.






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