Mientras muchos luchan por sobrevivir al calor y al tráfico, hay otros que parecieran estar concursando en el «Desafío del más imprudente». Durante un recorrido por las calles del municipio, se observó una escena que casi llega a lo absurdo: un hombre movilizándose en un carromoto, con sus extremidades colgando por un costado como si estuviera en una hamaca.
El vehículo transitaba por plena calle quinta, mientras algunos conductores reducían la velocidad al pasar a su lado. Otros, ya acostumbrados por las locuras diarias de este municipio, apenas y volteaban a mirar. Pero lo preocupante es que este tipo de escenas ya no sorprende y peor aún, se están volviendo parte del diario vivir.
No es la primera vez que la imprudencia se roba el show en Aguachica. Y aunque se ha exigido control por parte de las autoridades, la verdad es que la conciencia vial sigue brillando por su ausencia. Aquí, parece que muchos piensan que la vida tiene repuestos, y que lo de andar con cuidado es solo para los que no tienen afán.
¿Hasta cuándo será costumbre jugar al límite sin medir las consecuencias?






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