En el municipio hay una realidad que a muchos incomoda, pero pocos enfrentan: la presencia masiva de habitantes de calle, una problemática de nunca acabar y que, por temporadas, parece intensificarse sin que se vea una solución a la vista.
Caminar por las principales calles se ha vuelto un verdadero desafío. Estos ciudadanos deambulan a cualquier hora del día, ocupan andenes, plazas, parques y hasta las bancas de la avenida Kennedy. Algunos terminan obstaculizando el paso peatonal o durmiendo a las afueras de los comercios, lo que ha generado incomodidad entre los transeúntes y molestia en los comerciantes.
A esto se suma el deterioro del manejo de basuras. La constante manipulación de bolsas de residuos por parte de los habitantes de calle ha afectado la recolección, generando desorden, malos olores y contaminación en diferentes sectores del municipio. Las calles principales en especial, se ven con frecuencia llenas de basura regada.
Aunque esta situación lleva años presente, la comunidad percibe que la problemática ha crecido sin que las autoridades implementen soluciones efectivas. El llamado sigue siendo urgente: no seguir normalizando esta realidad, pues detrás de cada habitante de calle hay una historia que necesita ser escuchada, pero también un problema de convivencia que exige atención inmediata.






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