La Dissonancia entre el Periodismo y la Inteligencia Artificial en Silicon Valley
«En Silicon Valley no comprenden qué es el periodismo.” Esta desafiante afirmación fue realizada por Caspar Llewellyn Smith, jefe de inteligencia artificial del diario británico The Guardian, quien criticó a las empresas que utilizan noticias para potenciar sus productos sin compensar el esfuerzo detrás de su creación. El uso de herramientas como ChatGPT o Claude para obtener información puede, de hecho, socavar la financiación de las futuras producciones periodísticas.
Llewellyn Smith se encontraba en Buenos Aires visitando la redacción del diario Clarín y sosteniendo reuniones con sus editores, antes de su participación en Media Party, donde abordó el impacto de la inteligencia artificial en la práctica del periodismo. El lema de esta edición, «El agente es el mensaje», hace referencia a los sistemas de inteligencia artificial que realizan tareas de forma autónoma, actuando como asistentes para periodistas y editores.
Sin embargo, este panorama trae consigo un desafío significativo: el modo en que estas herramientas responden a las consultas de los usuarios también repercute en los ingresos de los medios. El término “Google Zero” describe una situación donde Google deja de dirigir tráfico a otros sitios, al ofrecer a los usuarios resúmenes generados por IA, lo que dificulta la obtención de visitas y ingresos publicitarios para los medios. Esto pone en jaque la posibilidad de convertir a los lectores en suscriptores, ya que el trabajo de las redacciones se utiliza sin compensación.
La situación ha escalado a los tribunales en EE.UU., con The New York Times demandando a Microsoft y OpenAI por el uso de su contenido. Mientras tanto, algunos medios como The Guardian ya han negociado acuerdos específicos, lo que genera una tensión similar a la experimentada durante el auge de las redes sociales: la lucha por negociar con las grandes tecnológicas sin perder el control sobre su trabajo y el acceso a su audiencia.
Durante su estancia en Argentina, Llewellyn Smith se mostró optimista sobre el uso de agentes de IA en la sala de redacción, observando que estos pueden ofrecer habilidades que amplifican el potencial de los periodistas, facilitando la búsqueda de información y el análisis de grandes volúmenes de datos. Sin embargo, también advirtió sobre los riesgos potenciales de que estos agentes puedan reemplazar las consultas directas a los medios, lo que podría minimizar la relevancia de las fuentes periodísticas y, por ende, su sostenibilidad financiera.
La transición de un entorno de papel a uno digital ha hecho que los medios de comunicación pierdan el control sobre su distribución, cediendo parte de su acceso a plataformas como Google y Facebook. La llegada de la IA introduce un nuevo cambio en esta dinámica: al extraer y sintetizar contenido de los medios, la inteligencia artificial podría convertirse en el intermediario, presentando la información de forma que la audiencia no sienta la necesidad de visitar el sitio original, lo que repercute negativamente en los ingresos y en el modelo de negocios.
El tráfico global de los medios ha ido en descenso, lo que ha afectado especialmente a aquellos que son excesivamente dependientes de Google. Aunque ciertas marcas fuertes y nichos de información especializada pueden ofrecer alguna protección, Llewellyn Smith advierte que este refugio podría ser efímero, dado que los asistentes de IA están evolucionando y perfeccionando sus respuestas.
La discusión sobre la remuneración del periodismo frente al uso de su contenido por parte de la IA resulta crucial. Llewellyn Smith sostiene que la posibilidad de que los periodistas obtengan una mejor remuneración a corto plazo es escasa, aunque destaca la importancia del trabajo periodístico por su impulso intrínseco hacia la verdad y el descubrimiento. En un futuro en el que el consumo de noticias podría desplazarse hacia la IA, el reto es cómo los medios atraerán audiencias y generarán ingresos.
Las grandes tecnologías requieren del periodismo para enriquecer sus productos. Algunas propuestas, como la de Cloudflare, sugieren modelos en los que las empresas paguen a los medios por el uso de sus contenidos, lo que podría beneficiar a ambas partes. Sin embargo, la lógica de obtener información gratis ha sido un estándar en muchas compañías desde los inicios del internet, lo que representa un obstáculo.
Llewellyn Smith concluye that Silicon Valley a menudo se encuentra alejado de la realidad del periodismo, lo que dificulta la apreciación del valor de la labor comunicativa. La lucha por legitimidad y compensación es continua y esencial para el futuro del periodismo de calidad. En este contexto, resulta fundamental establecer reglas que regulen la relación entre los medios y las plataformas tecnológicas, evitando caer en el error de priorizar los intereses comerciales sobre el bien común.
La Media Party, que promueve la innovación en medios de comunicación, se celebra anualmente en Buenos Aires, y en esta ocasión tuvo lugar del 29 al 31 de octubre. La conversación sobre el papel de la tecnología en el periodismo y su impacto en la sociedad es tan relevante como nunca, resaltando la necesidad de encontrar un equilibrio en la era digital.





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