Hace cuatro años, el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva destituyó a Jair Bolsonaro, un mandatario de derechas, en una de las elecciones más reñidas de la historia de Brasil. Bolsonaro, quien contaba con el respaldo del entonces presidente estadounidense Donald Trump, se negó a aceptar los resultados de la votación. En un acto de desobediencia civil, sus seguidores organizaron un ataque violento contra las instituciones del país, incluyendo el palacio presidencial, el Congreso y la Corte Suprema, evocando el asalto al Capitolio de Estados Unidos del 6 de enero.
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