El desabastecimiento de medicamentos antirretrovirales pediátricos en Colombia ha encendido las alarmas entre los profesionales de la salud, especialmente ante el riesgo que esto representa para recién nacidos expuestos al VIH y niños que requieren tratamiento constante. La Asociación Colombiana de Infectología (ACIN) ha emitido una advertencia sobre la falta de varias formulaciones de estos fármacos, lo que podría poner en peligro tanto la prevención de nuevas infecciones como la continuidad de los tratamientos necesarios.
La preocupación se centra en medicamentos específicos que son cruciales en momentos críticos, como durante las primeras horas de vida de un recién nacido expuesto al virus o dentro de las 72 horas posteriores a un incidente de violencia sexual. La disponibilidad de estos medicamentos es vital para niños y adolescentes que necesitan tratamientos antirretrovirales continuos para controlar la infección. La falta de suministro en estos momentos críticos puede resultar en la imposibilidad de prevenir la transmisión del VIH o en interrupciones en la terapia.
Situación del desabastecimiento
Según el monitoreo del INVIMA, realizado hasta septiembre de 2026, la ACIN ha identificado el agotamiento inminente de productos clave. La zidovudina en jarabe no estará disponible hasta diciembre, y se espera que las existencias de lamivudina en jarabe se terminen este mes. Asimismo, las tabletas de lamivudina y la combinación de lamivudina con zidovudina también se encuentran fuera de stock.
Estos medicamentos son esenciales para diferentes grupos de pacientes pediátricos, particularmente para aquellos que requieren tratamientos preventivos o antirretrovirales. ACIN ha indicado tres escenarios críticos que requieren atención urgente:
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Recién nacidos expuestos al VIH: se necesita profilaxis para reducir el riesgo de transmisión de madre a hijo.
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Niños y niñas víctimas de violencia sexual: estos pacientes pueden requerir tratamiento preventivo en las primeras 72 horas tras la exposición.
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Niños y adolescentes que viven con VIH: es fundamental que continúen sus regímenes de tratamiento para mantener el control viral.
El problema se agrava debido a que los medicamentos mencionados dependen de un único fabricante que ha suspendido su producción, lo que limita las opciones de reabastecimiento a través de los canales habituales.
Antecedentes del desabastecimiento
Este no es un problema nuevo; de hecho, ya en enero de 2024, el INVIMA advirtió sobre problemas de suministro relacionados con estos jarabes, aunque se habían hallado soluciones temporales. La actual situación refleja la persistente dificultad en asegurar la disponibilidad de formulaciones pediátricas y la urgencia de contar con alternativas para reducir la dependencia de un único proveedor.
ACIN también señala que el volumen del mercado nacional puede ser un factor crítico, ya que en 2025 se distribuyeron menos de 700 frascos de zidovudina en jarabe en Colombia. Esta cifra resalta la limitada demanda de esta presentación, además de la suspensión de producción por parte de algunos fabricantes y la falta de un sistema de reservas para estos medicamentos.
La situación está en línea con los compromisos del país de erradicar la transmisión del VIH de madre a hijo, lo que implica asegurar el suministro constante de tratamientos necesarios, sin depender de un solo productor o de soluciones temporales.
Propuestas de alternativas
Ante las limitaciones en el suministro actual, ACIN ha sugerido promover el acceso a nuevas formulaciones pediátricas basadas en dolutegravir, un tratamiento recomendado por la Organización Mundial de la Salud desde 2021 para niños desde cuatro semanas de vida que pesen al menos tres kilogramos.
Entre las propuestas, se incluyen tabletas dispersables de dolutegravir y una combinación de abacavir, lamivudina y dolutegravir, conocida como pALD. Estas presentaciones son valoradas por su eficacia, la posibilidad de administración diaria y su no necesidad de refrigeración, siendo utilizadas en países de ingresos bajos y medios.
Sin embargo, ACIN ha indicado que estas opciones aún no cuentan con registro sanitario en Colombia ni han sido incluidas en el plan de beneficios. Por lo tanto, su incorporación requiere avanzar en los procesos regulatorios y en la actualización de opciones terapéuticas para la población infantil.
Solicitando atención urgente
ADicionalmente, ACIN ha formulado un llamado al Ministerio de Salud y al INVIMA para tomar medidas concretas. Entre las acciones propuestas se encuentran:
- Declarar como vitalmente no disponibles los antirretrovirales pediátricos agotados y permitir la importación de dolutegravir dispersable y pALD sin registro sanitario.
- Realizar compras centralizadas a través del Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud y establecer una reserva de medicamentos para al menos un año.
- Emitir orientaciones transitorias sobre alternativas terapéuticas mientras se soluciona la situación.
- Gestionar solicitudes de registro sanitario para nuevas presentaciones y actualizar guías de tratamiento del VIH.
AVIN también instó a las instituciones prestadoras a revisar su stock de medicamentos y activar rutas de contingencia para priorizar la atención de los pacientes más vulnerables. La Defensoría del Pueblo y otras entidades también están llamadas a supervisar el impacto de esta crisis en los derechos fundamentales de la infancia, mientras que ACIN se ofrece a colaborar con las autoridades para mitigar la situación.
La alerta actual reitera la importancia de contar con un suministro sostenible de medicamentos necesarios para atender a la población pediátrica con necesidades particulares. Las decisiones sobre importaciones y nuevas formulaciones serán clave para garantizar el acceso a tratamientos y prevenir la transmisión del VIH en los más jóvenes.




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