Las fuerzas armadas de Estados Unidos iniciarán su retirada de las bases en Irak este miércoles, marcando el fin de dos décadas de presencia militar en la región. Este período, caracterizado por la participación estadounidense, ha tenido un costo humano significativo, con cientos de miles de civiles iraquíes y miles de soldados estadounidenses fallecidos en el conflicto.
La salida de las tropas estadounidenses deja un marco geopolítico alterado, donde Irán, a pesar de las dificultades que ha enfrentado, se posiciona como un actor cada vez más influyente en los asuntos próximos del Medio Oriente. La retirada plantea interrogantes sobre el futuro de la estabilidad en la región y el papel que jugarán las diferentes potencias en el nuevo escenario post estadounidense.
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