Un trabajo de excavación destinado a la instalación de un gasoducto en la vereda Granadillo, ubicada en el sector San Luis de Piedecuesta, dio lugar a un descubrimiento insólito. El incidente ocurrió el 13 de agosto, aproximadamente a las 3:00 p.m., cuando uno de los obreros, mientras perforaba la tierra de una propiedad, se encontró con dos calaveras en una cueva profunda.
El obrero interrumpió su labor y notificó de inmediato a los propietarios del terreno. A medida que se examinaba el área, emergieron más restos óseos, lo que llevó a una suspensión completa de las actividades hasta que llegaran las autoridades pertinentes.
La situación se complicó debido a la escasa cobertura de señal telefónica en la zona rural, lo que impidió realizar el reporte a las autoridades hasta la mañana siguiente, el 14 de agosto. Una vez que los inspectores llegaron y realizaron una revisión inicial, confirmaron que los restos hallados pertenecían a al menos dos individuos.
Para los residentes de Granadillo, el descubrimiento no es del todo sorprendente. La propietaria del terreno recordó que cerca de 20 años atrás ocurrió un hallazgo similar en el mismo lugar, lo que ha llevado a la especulación de que podría tratarse de un antiguo cementerio indígena. Sin embargo, solo estudios técnicos podrán confirmar o refutar esta teoría.
Hasta el momento, los vecinos no han reportado la desaparición reciente de personas en la zona que pudieran estar relacionadas con los restos encontrados, dejando la investigación en manos de las autoridades.
Actualmente, personal de la Sijín está llevando a cabo inspecciones y análisis para determinar la identidad y el origen de los restos óseos. Mientras tanto, la inquietud persiste en Granadillo, especialmente considerando el hallazgo previo que tuvo lugar en ese mismo terreno hace dos décadas.




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