Asesinan a Inspector de Inpec Cerca de la Cárcel de Palogordo
Efraín Quesada Urrego, de 54 años y inspector del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), fue asesinado el jueves 6 de agosto, cuando se dirigía a cumplir con su jornada laboral en la Cárcel de Palogordo, ubicada en Girón. A tan solo 600 metros del centro penitenciario, dos individuos en motocicleta lo interceptaron y le dispararon múltiples veces. Su fallecimiento fue confirmado horas después en la Clínica Foscal de Floridablanca.
El ataque tuvo lugar alrededor de las 6:20 de la mañana en una vía no pavimentada en la vereda Palogordo, donde Quesada conducía su motocicleta. Conforme a las primeras investigaciones, los agresores alcanzaron al inspector y comenzaron a dispararle, sin brindarle oportunidad de defensa. Efraín recibió tres impactos de bala: uno en el hombro, otro en el tórax y un tercero en el abdomen. Después de perpetrar el ataque, los asaltantes se dieron a la fuga por el camino que conduce a Piedecuesta.
Al escuchar los disparos, compañeros de Quesada que se encontraban en las cercanías acudieron rápidamente a brindarle ayuda. Esta reacción pudo haber sido decisiva para que los atacantes desistieran de continuar con la agresión.
Minutos más tarde, la Policía Metropolitana de Bucaramanga llegó al lugar tras recibir un aviso sobre una persona herida. Sin embargo, al llegar, solo encontraron la motocicleta de Efraín en el suelo, ya que había sido trasladado de inmediato en ambulancia a la clínica. A pesar de los esfuerzos médicos para salvar su vida mediante cirugía, las lesiones fueron demasiado severas y se certificó su deceso horas después.
La noticia del ataque generó profunda consternación en la comunidad del Inpec, donde sus colegas lamentaron la pérdida de su compañero. Hernando Mantilla Medina, defensor de los derechos carcelarios en Santander, expresó su tristeza y preocupación ante la creciente violencia que enfrenta el personal penitenciario. Mantilla destacó que Efraín había dedicado muchos años de su vida al servicio penitenciario y que su esposa también era funcionaria del Inpec. Refirió que su asesinato demuestra las difíciles condiciones laborales que padecen los empleados del Inpec, quienes se hallan expuestos a riesgos como el sicariato.
Este trágico suceso se produce menos de un mes después de que las autoridades encontraran una granada de fragmentación y un panfleto amenazante a aproximadamente 50 metros de la cárcel de Palogordo, un incidente que había encendido las alarmas sobre la seguridad en el área. Los mensajes estaban dirigidos al personal del Inpec y solicitaban el traslado de miembros de la estructura criminal ‘Los Costeños’. En este contexto, se investiga si hay vínculo entre esa amenaza y el asesinato de Efraín Quesada.
Mientras tanto, unidades del Cuerpo Técnico de Investigación y de la Policía han comenzado a analizar la escena del crimen en busca de pruebas que permitan avanzar en la indagación sobre este desafortunado y preocupante hecho.




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