La Selección Colombia ya tiene su cupo asegurado en el Mundial, pero este martes en la tarde el país se paraliza otra vez, porque la tricolor se medirá frente a Venezuela en el último partido de las eliminatorias. El encuentro, además de ser decisivo para los vecinos, se convierte en toda una fiesta nacional donde el fútbol mueve no solo corazones, sino también bolsillos.
En Aguachica, como en todo el país, cada partido se vive como un carnaval. Desde temprano, los vendedores de banderas, camisetas y accesorios futboleros esperan que sus ventas se disparen. Es común ver las calles pintadas de amarillo, azul y rojo, porque la gente no pierde la oportunidad de mostrar su orgullo por la selección
El ambiente también se vive en los colegios, donde muchos niños fueron invitados a asistir vestidos con la camiseta. Esto disparó la venta de estas, por lo que hoy las aulas se llenan de pequeños luciendo con orgullo los colores de Colombia. A su vez, los bares, restaurantes y estancos se preparan con pantallas gigantes y promociones, ya que los partidos son la excusa perfecta para que familias, amigos y vecinos se reúnan a compartir en torno a la fiesta del fútbol.
Más allá del resultado en la cancha, lo que queda claro es que el fútbol une a la gente y dinamiza la economía local. Cada gol de la Selección significa gritos de alegría, abrazos y, de paso, otro impulso para los comerciantes que hacen parte de esta fiesta. En definitiva, los partidos de eliminatoria son una prueba de que el fútbol no solo se juega con los pies, sino también en la vida diaria de quienes se ganan el pan gracias a esta pasión.




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