El barrio Ciudadela de la Paz está de fiesta. Este 27 de agosto celebra 27 años de su creación, una fecha que no es casualidad, pues lleva el mismo nombre y espíritu de la consulta popular por la paz realizada en Aguachica un par de años antes. Desde entonces, este sector se convirtió en un símbolo de esperanza, donde cientos de familias encontraron un lugar para construir sus sueños y darle forma a una comunidad con identidad propia.
Los vecinos destacan que, con el paso del tiempo, la seguridad ha mejorado gracias a la presencia constante de la Policía y al esfuerzo de los celadores que vigilan el sector. Hoy, las calles se sienten más tranquilas, y la alegría de los niños corriendo en los parques refleja el espíritu de un barrio que nació inspirado en la palabra “paz”. Para sus habitantes, es motivo de orgullo ver cómo han crecido juntos, consolidando no solo viviendas, sino también lazos de vecindad.
Sin embargo, entre la música y las risas de la celebración, también se escuchan peticiones que reflejan necesidades urgentes. Vecinos señalan que los juegos infantiles están deteriorados y representan un riesgo para los niños. Además, solicitan mayor atención a lo que alguna vez se pensó como piscina, ya que cuando se inunda por las lluvias genera proliferación de mosquitos y riesgo de enfermedades. Otra de las preocupaciones tiene que ver con la falta de baños públicos, una necesidad constante en un espacio que recibe a diario visitantes y deportistas.
Aun con estas dificultades, la comunidad no deja que los problemas opaquen la celebración. Al contrario, su mensaje es claro: la Ciudadela de la Paz sigue siendo un símbolo de resistencia y esperanza, y hoy, al cumplir 27 años, sus habitantes ratifican que la paz también se construye desde lo cotidiano, con la unión de quienes siguen soñando con un barrio más digno y alegre para todos.
Frente a esas necesidades escuchemos lo mencionado por uno de sus residentes




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