En la tarde de este jueves, se llevó a cabo el sepelio de Kelly Carballo, la menor cuya trágica muerte ha llenado de luto al municipio. La velación tuvo lugar en la sala comunal del barrio Palmira y posteriormente se realizó una procesión hasta la iglesia San Roque, donde se ofició una misa en su memoria.
Familiares y amigos acompañaron el féretro en su recorrido hacia el cementerio central, y a ellos se sumaron decenas de aguachiquenses que han sentido el dolor de esta pérdida como propio. Sin embargo, el acto de despedida fue interrumpido a las afueras de las instalaciones del ICBF, donde la ciudadanía enojada exigió justicia por este caso que ha conmocionado a la comunidad.
La indignación de los presentes se centró en cuestionar el accionar de esta institución, ya que muchos consideran que el abuso sufrido por Kelly fue una crónica de una muerte anunciada. La comunidad espera que se tomen medidas efectivas para prevenir que casos similares ocurran en el municipio y que ningún otro menor sufra ese destino.
La situación se tornó tensa y los ánimos se caldearon, lo que llevó a que los presentes ingresaran a la fuerza el féretro, generando pánico entre los funcionarios presentes en el lugar. Ante esta situación, los uniformados de la policía tuvieron que intervenir para evitar que la situación escalara a un hecho de violencia. Finalmente, el féretro de Kelly Carballo continuó su camino hacia el lugar donde reposará.
Esta situación sin duda hace que no solo las autoridades competentes pongan en acción estrategias para proteger a la niñez, sino que también es un llamado para toda la sociedad, para hacernos partícipes y dolientes de problemáticas en los que los menores puedan verse afectados.




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