Gracias al trabajo investigativo realizado por el afloramiento de hidrocarburos ocurrido el 2 de marzo de 2018, en zona rural de Barrancabermeja, Santander, Ecopetrol aceptó su responsabilidad en el grave daño ocasionado a los cuerpos de agua, el suelo, la flora y la fauna; además de la afectación a las comunidades.
La emergencia, producto del manejo antitécnico e inadecuado del pozo Lizama 158, causó derramamiento de crudo y gas a la quebrada Lizama y caño La Muerte, en el corregimiento La Fortuna. Igualmente, generó desplazamiento de especies, acabó ecosistemas, e interrumpió labores de pesca.
En ese sentido, un fiscal presentó ante un juez de control de garantías un acuerdo, en el que Ecopetrol se compromete a sostener un Plan de Recuperación Ambiental (PRA), que contempla 11 grandes acciones para corregir, mitigar y compensar los impactos y efectos ocasionados.
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