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Gobierno ha destinado $540.000 millones para atender ola invernal

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Los ha invertido a través de 17 entidades, que los dirigirá especialmente a ganaderos y agricultores, comerciantes, a entregar subsidios de vivienda y construir acueductos, entre otros temas prioritarios según cada región afectada.

 

Armero.- El Gobierno Nacional ha destinado recursos por 540.000 millones de pesos, a través de 17 entidades, para atender la actual emergencia invernal que vive el país, que a la fecha deja más de un millón 155 mil damnificados.

Así lo reveló este sábado el Alto Consejero Alto Consejero para las Regiones y la Participación Ciudadana, Miguel Peñaloza, durante el Acuerdo para la Prosperidad número 14, que sobre ese tema se realizó en el municipio tolimense de Armero Guayabetal.

“Más de medio billón de pesos, de esfuerzo en los diferentes Ministerios”, indicó el funcionario, al explicar que los recursos serán dirigidos a los ganaderos y agricultores, a comerciantes, a entregar subsidios de vivienda y construir acueductos, entre otros temas prioritarios según cada región afectada.

Peñaloza hizo un llamado a los mandatarios locales, para que alerten vehementemente a los ciudadanos y estén atentos en las zonas donde históricamente se han presentado emergencias por el invierno.

Fuente: http://www.dinero.com

La diabetes, una pandemia que pocos toman en serio

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Solo con alimentación sana y ejercicio se evitaría la mitad de los casos de diabetes tipo II, pero la cifra no para de crecer. La falta de conciencia sobre los riesgos y los síntomas son la clave.

G. MAESTRE, S/C de Tenerife

Es la enfermedad más presente en Canarias. Rara es la persona que no tiene un familiar, amigo o conocido afectado por esta dolencia. Sin embargo, todos los indicadores apuntan a que lejos de disminuir su prevalencia, no hará otra cosa que aumentar en los próximos años debido a las elevadas tasas de obesidad del Archipiélago y a la falta de conciencia sobre sus riesgos y sobre las consecuencias que tiene para la salud no tratarla o no hacerlo adecuadamente.

El doctor Enrique Palacios es el jefe de Endocrinología del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria y defiende al máximo la necesidad de fomentar la prevención en aquellos casos de diabetes tipo II.

«Existen dos tipo de diabetes; la del tipo I se caracteriza por la ausencia de insulina en la persona desde muy joven. Suele deberse a componentes genéticos y supone uno de cada 20 casos. La diabetes de tipo II es la más frecuente y está directamente asociada a la obesidad, por eso se puede prevenir. Si se cuidan la alimentación y el estilo de vida no tiene por qué aparecer, el problema es que en la actualidad se siguen unos patrones de vida que se basan en hábitos poco saludables, como la inactividad y la ingesta de alimentos energéticos que producen hipertensión y colesterol», explica el experto antes de señalar que el problema grave comienza a centrarse en los más pequeños.

 Menos esperanza de vida.- Seguir una dieta saludable y realizar algo de ejercicio es una receta que los especialistas médicos están cansados de repetir. Sin embargo, las cifras de niños obesos no paran de aumentar. «Las acciones deben empezar desde las edades más tempranas, y eso se le tiene que decir claramente a los padres para que se impliquen más, porque de no poner control a la diabetes y a la obesidad los niños de ahora no sobrevivirán a sus padres. La esperanza de vida se recorta de forma notable. Es fuerte, pero es así, porque justamente ahora que hay más avances médicos y nutricionales que nunca es cuando más enfermos hay. Son unas perspectivas negras, pero si la población joven es obesa, cuando sea adulta estará enferma y en Canarias el indicador de prevalencia se sitúa ya en un 22%».

Revisar el estilo de vida.- Respecto a si el sistema sanitario está preparado para asimilar un repunte de la demanda de servicios especializados como el que anuncian los expertos, Palacios lo tiene claro: será un reto, pero no sólo para la sanidad, también ha de serlo para la sociedad en general porque éste no es más que el reflejo de un estilo de vida basado en el sedentarismo. La arquitectura, por ejemplo, también debe revisarse, tenemos que movernos, tener actividad».

En este sentido, recuerda cómo hace pocos años algo tan sencillo como ir a la compra suponía hacer ejercicio. «Una persona tenía que ir a la frutería, que estaba en un sitio, la panadería en otro y la pescadería más allá, e iba caminando a todas partes. Ahora se han impuesto los centros comerciales a los que uno va y en un mismo lugar lo encuentra todo. Es cómodo, sí, pero contraproducente para nuestro organismo, que nos pide más actividad».

Además, insiste una y otra vez en que la alimentación es fundamental y debe contener gran cantidad de fruta y verdura y menos productos con grandes concentraciones de calorías.

Detección.- Uno de los principales problemas que presenta esta enfermedad es que tarda mucho en diagnosticarse. Aunque en los casos del tipo I suele detectarse y tratarse más rápidamente debido a que el riesgo es elevado desde el primer momento por la carencia de insulina, tanto los especialistas hospitalarios como los propios pacientes inciden en que simplemente con la detección temprana en el tipo II las consecuencias sobre la salud se minimizan, siempre y cuando el afectado siga el tratamiento y las indicaciones adecuadas. En este aspecto, tiene un papel importante el hecho de que la persona que tenga algún síntoma (se detallan en el recuadro de abajo) acuda a su médico, se lo transmita y acuda a cuantos controles sean precisos.

Fallos en la sanidad.- «Debería haber un protocolo eficaz para que cuando a una persona se le diagnostique la diabetes se le explique qué debe hacer para no perder calidad de vida. Sin embargo, actualmente en Canarias se les entrega un folleto con la alimentación que debe llevar a cabo y hay pocos profesionales especializados y aún menos que tengan tiempo para explicar al enfermo su situación y responder a las dudas que pueda tener», admite el responsable de la Asociación para la Diabetes de Tenerife (ADT), Francisco Darias, para quien es fundamental la educación diabetológica.

«Cada persona tiene unas circunstancias, unas dudas, y la atención debería ser lo más personalizada posible. No sólo se le debe ayudar a identificar qué alimentos son más perjudiciales, sino que se le debe enseñar cómo comerlos, es decir, muchos entienden que no pueden comer nunca más esos alimentos y no se trata de eso, sino de que sepan qué cantidades y cómo lo pueden consumir», añade.

En lo que coinciden todas las partes implicadas es en la necesidad de que esta enfermedad no se infravalore, porque esa es su peor arma. «Como quien la padece puede llevar una vida normal, salvo que haya desarrollado otras patologías asociadas, parece que no pasa nada, pero es una dolencia que está latente y cuando se muestra es demasiado tarde para dar marcha atrás. Baste con decir que de 600 personas que se dializan en Canarias 300 tienen diabetes. Es un dato demoledor».

Coordinación de esfuerzos.- Que la sociedad tome conciencia de la gravedad de la enfermedad y de sus posibles consecuencias es la prioridad de expertos, administración y pacientes, pero al mismo tiempo reconocen que falta coordinación y organización entre todos los agentes. «Se comienza a elaborar un plan y queda en nada. Se incorporan novedades en los planes de salud que luego no prosperan. Incluso las campañas por la celebración del Día Mundial de la Diabetes de las asociaciones y la Administración van por separado y así es complicado que se puedan conseguir logros de tanta magnitud como a los que aspiramos», reconoce Darias.

Por su parte, el endocrino sentencia que «la diabetes es la pandemia global». Enrique Palacios enfatiza que se trata de «la enfermedad que refleja nuestro estilo de vida, mientras no seamos capaces de tener claro que hay que cambiar hábitos y hacerlo desde muy pequeños, poco o prácticamente nada impedirá que continúe creciendo cada día más. Sin embargo, con pequeños gestos se puede avanzar mucho».

Miles de personas celebran el Día Mundial de la Diabetes

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La prevención y el tratamiento están en la modificación de hábitos

Diabetes: epidemia de obesidad

Los diabetólogos recomiendan enseñar a los niños que sufren de diabetes o tienen predisposición a padecerla, a adquirir buenos hábitos de autocuidado como la buena alimentación y la actividad física.

Actualmente la diabetes es considerada la cuarta causa de muerte en el mundo. Siendo una enfermedad prevenible o controlable con buenos hábitos, al momento del diagnóstico, los pacientes ya presentan un problema vascular.

Este año, el objetivo de la celebración del Día Mundial de la Diabetes es promover la prevención de esta enfermedad. La Federación Internacional de la Diabetes (FDI, por sus siglas en inglés) estimaba que para el año 2025 habría una población de 300 millones de personas con diabetes, en noviembre del año pasado reveló cifras que dicen que ya se llegó a más de 283 mil pacientes, es decir que ese año, la cifra se va a triplicar.

El diabetólogo Jorge Hernando García del Instituto Antioqueño de Diabetes, Metabolismo y Nutrición, afirmó que esto ocurre en gran medida porque las personas desconocen mucho acerca de esta enfermedad. “Por lo general, la gente comienza a pensar en la diabetes cuando los índices de azúcar en la sangre comienzan a aumentar”.

Diagnóstico precoz

En realidad, explicó el especialista, existen muchos factores de riesgo que la gente puede identificar para empezar a cuidarse y prevenir una diabetes o, por lo menos, algunas de sus complicaciones más graves como las cardiovasculares.

La diabetes se inicia muchos años antes de que se eleve el nivel de azúcar en la sangre. Desde que se hereda la enfermedad porque un familiar de primer grado de consanguinidad sufre diabetes, se tiene un 25 por ciento de probabilidades de desarrollar la enfermedad. El riesgo aumenta si, además, es sedentario, el perímetro abdominal supera los 80 centímetros en mujeres y los 90 en hombres, tiene niveles altos de colesterol y triglicéridos.

Existen varios tipos de diabetes pero los más comunes son el tipo I y II. El primer tipo lo sufre alrededor del 10 por ciento de los enfermos de diabetes y suele diagnosticarse en los niños y adolescentes. Consiste en una baja o ninguna producción de insulina por causas desconocidas y se trata con la inyección de esta hormona diariamente.

El otro 90% de los enfermos padece diabetes tipo II y afecta a los adultos, en este caso la insulina puede estar en un nivel normal, incluso alta, lo que existe es un mal funcionamiento de la insulina y se asocia el aumento progresivo de peso.

Obesidad en los niños

En los últimos años ha estado aumentando la preocupación por el hecho de que en los menores de 18 años ya se está detectando la diabetes tipo II. En el país, existen entre 7.000 a 8.000 niños con diabetes. La mayoría se encuentran entre los 15 y 18 años,  seguidos por el grupo de entre 11 y 14 años de edad.

Según García, esto está ocurriendo por los malos hábitos como la mala alimentación, el consumo de  grandes cantidades de bebidas azucaradas, harinas,  alimentos con alto contenido de grasas, poca actividad física y a un estilo de vida sedentario, que se ven reflejados en la obesidad.
 El peligro que están corriendo estos jóvenes es el de sufrir enfermedades asociadas que los pueden llevar a la muerte, como la presión arterial y fallas cardiovasculares. Además de la amputación de alguna de las extremidades y la pérdida de la vista.

El diabetólogo, concluyó que muchas de esas complicaciones se producen por un mal control, cuando los pacientes llegan al consultorio ya tiene una afectación cardiovascular, o sea que no hubo prevención ni cuidado ante los factores de riesgo. Lo mismo pasa con quienes resultan amputados y perdiendo la vista, “un paciente diabético debe visitar cada año al podólogo, oftalmólogo o, mejor, al retinólogo, y medir constantemente su respuesta a la insulina y niveles de glucosa”.

Por otro lado, dijo que la labor de los diabetólogos es detectar a tiempo el síndrome diabético, del mismo modo, no sólo enfocarse en controlar el azúcar sino toda la patología en sí, lo principal es evitar el infarto que mata a ocho de cada diez diabéticos.

Aguachica afectadas por el invierno RCN-CARACOL

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Por: Caracol –
157 familias conformadas por mas de 600 personas fueron evacuadas por un gran deslizamiento de tierra. Así lo informó el Director de Socorro de la Cruz Roja Esteider Flòrez.
Las familias afectadas por esta grave emergencia producida por la Ola invernal que azota también al Cesar, se encuentran en un albergue ubicado en el Colegio Jorge Eliecer Gaitàn.
El director de la Cruz Roja afirmó que también hay emergencias en Becerril debido a inundaciones provocadas por el desbordamiento del rio Socomba. Allì hay alrededor de 10 familias que han sido evacuadas.
Mientras tanto en el corregimiento de Santa Isabel zona veredal de Curumanì mas de 30 familias han perdido sus enseres y cultivos por las inundaciones y en el centro poblado 23 viviendas han quedado deterioradas y una se derrumbò totalmente.
Los organismos de socorro se encuentra en la zona atendiendo a los damnificados por el fuerte invierno.

Video Armero 25 Años, La trágica historia de Omayra

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Mientras los organismos de socorro intentaban sacar del lodo a los miles de armeritas arrastrados por la avalancha; en un espacio reducido lleno de escombros y con la mirada vigilante de periodistas y personas con el deseo de ayudar, se encontraba Omayra Sánchez, una pequeña de trece años de edad que se convirtió en el ícono de la tragedia.

Armero 25 Años, La trágica historia de Omayra resume el dolor de lo ocurrido en Armero

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Autor: Hugo Armando Vecino
El 13 de noviembre de 1985, 700.000 toneladas de lodo cayeron sobre la población tolimense a causa del deshielo del Nevado del Ruiz. Solo hasta la mañana siguiente el país se enteró de la magnitud de una tragedia que ya había sido anunciada. Gran especial de Noticias RCN.

“Como  a las tres de la tarde le dije a mi mamá que estaba cayendo ceniza, ella me dijo que nos fuéramos para una parte alta, pero mi papá dijo que eso no pasaba nada”.

La  noche del 13 de noviembre de 1985, cuando el país apenas salía del horror de la toma del Palacio de Justicia, el volcán Nevado del Ruiz,  despertó de su largo sueño.  Ya en dos ocasiones había arrasado  a los pobladores de esta región en sus erupciones de  1595 y 1845. En la primera ocasión acabó con la vida de 600 personas, en la segunda 1.000 y en ésta la más grave de todas, sepultó a cerca de 23.000.

La avalancha se llevó los 52 barrios y las 70 calles del pueblo. Árboles, edificaciones, carros, y todo lo que encontraba a su paso su devorado por la furia del lodo, tierra y escombros, producto de la actividad volcánica que bajaron por las laderas del nevado a más de 60 kilómetros por hora.

Colombia se enteró de la tragedia en la mañana del 14 de noviembre cuando ya toda Armero estaba destruida. Los pocos sobrevivientes habían pasado una larga noche de frío, pero sobre todo de miedo. Los medios de comunicación  nacionales e internacionales se desplazaban hacía la población para cubrir un evento de la naturaleza, sin conocer a ciencia cierta la cara del horror con la que se enfrentarían.

Hasta ese momento, Armero  era una próspera región agrícola del departamento del Tolima, con el segundo volcán más activo de Colombia, superado solo por el Galeras.  En varias ocasiones el alcalde de la población así como expertos vulcanólogos y geólogos  habían expresado su preocupación por una nueva erupción, pero nadie valoró la importancia de las recomendaciones y dejaron  al aire el destino de la población.

Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos la masa total de material expulsado, incluyendo magma, fue de 35 millones de toneladas y según datos del Journal of Volcanology and Geothermal Research,  la masa de dióxido de azufre expulsada en la erupción fue de aproximadamente 700.000 toneladas, el 2 por ciento  del total de material sólido, haciendo de ésta una erupción atípicamente rica en azufre.  Expertos colombianos afirmaron que la fumarola del volcán alcanzó  los 35.000 metros de altura.

Los daños causados por la explosión del Ruiz, fueron estimados en 7.000 millones de dólares, lo que representaba en ese momento  una quinta parte del PIB de Colombia para 1985. 20.000 personas resultaron damnificadas y cerca de 4.500 resultaron heridas.  Ningún organismo de emergencia estaba preparado para un desastre de tal magnitud. Los colombianos no despertaban aún del holocausto que había acabado con la vida de 12 magistrados y ahora enfrentaba la ira de la naturaleza que dejaba bajo el lodo las ilusiones de 23.000 ciudadanos. Cuando toda Colombia despertó, los armeritas habían tenido la peor noche  de sus vidas.