Región: Manizales – Caldas, Colombia
Fecha: 2018-11-05 17:45 Hora Local (2018-11-05 22:45 UTC)
Latitud: 5.05 Grados Norte
Longitud: 75.53 Grados Oeste
Magnitud: 4.0
Profundidad: 121 km
Municipios Cercanos: Manizales (Caldas) a 5 km, Villamaría (Caldas) a 5 km, Chinchiná (Caldas) a 11 km
Sentido: Medellín,Caldas,Envigado (Antioquia), Manizales,Chinchiná,Villamaría (Caldas), Armenia,La Tebaida (Quindío), Pereira,Dosquebradas (Risaralda), Cali (Valle del Cauca)
Hace 127 años el presidente Carlos Holguín Mallarino firmó el decreto 1.000 que dio vida a la Policía Nacional de todos los colombianos.
Es así como cada 5 de noviembre se honran a aquellos hombres y mujeres que forman parte de esta institución.
En Aguachica la policía se une a esta celebración y desde este domingo ha programado diferentes actividades.
Para este lunes continuaran con la celebración donde además se oficiará una misa y un almuerzo de compañeros, para continuar en el transcurro de la semana con la imposición de condecoraciones a uniformados destacados.
La policía nacional en el departamento del Cesar, realiza una tarea ardua, a la cual le presta una atención las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y que a su vez ha dejado enormes satisfacciones en estos 127 años, enfrentando la delincuencia, el narcotráfico, el terrorismo y todos los actores al margen de la ley que han amenazado la estabilidad nacional.
En sus redes sociales el presidente Duque señaló que “En nombre de todos los colombianos, hoy rendimos un especial homenaje a los miembros de nuestra @PoliciaColombia en sus #127años de historia. Gracias por servirle a la Patria todos los días con valentía y honor para salvaguardar la vida y los derechos de los ciudadanos”.
El mayor Fabianny Gómez, Comandante del Segundo Distrito de Policía de Aguachica resaltó la labor que vienen desarrollando los uniformados con la desarticulación de varias bandas dedicadas al micro-trafico.
Así mismo manifestó que en el marco de esta celebración algunos uniformados serán condecorados por el Coronel Mauricio Pedraza Rocha comandante de Policía Cesar, por su labor.
Esto fue lo que dijo el mayor Fabianny Gómez en rueda de prensa:
El próximo 15 de noviembre sale a la venta el libro de Victoria Eugenia Henao, viuda de Pablo Escobar, «Pablo Escobar: mi vida y mi cárcel», que publicó la editorial Planeta.
El libro presenta aspectos desconocidos y muy fuertes de la vida personal del capo colombiano y de la mujer que estuvo a su lado, con quientuvo dos hijos.
En el texto revela varios secretos del mafioso nunca antes contados, entre ellos, cuánto dinero pagaron por su muerte.
Cuando conoció a Pablo Escobar, con solo trece años, Victoria Eugenia Henao ignoraba que su vida estaba a punto de convertirse en una pesadilla terrible, y que jamás dejarían de señalarla con el dedo por ser la mujer con la que se casó y tuvo dos hijos el mayor narcotraficante de todos los tiempos.
El diario Maily Mail consiguió una copia adelantada y cuenta el secreto. En el epílogo de sus memorias, Henao revela que cuando tenía 14 años y no tenía la más mínima malicia o curiosidad sexual su novio Pablo Escobar, entonces de 25 años, tuvo sexo con ella, un hecho que la dejó paralizada. No se sentía preparada ni tenía la capacidad de entender tal contacto, tan intenso e íntimo. Precisamente por eso, jamás se le ocurrió que podía estar embarazada, ni siquiera cuando semanas después de ese hecho empezó a sentirse extraña.
Henao, hoy de 57 años, relata que Escobar le pidió entonces acompañarlo a un sector remoto de Medellín. Allá una anciana que a duras penas la saludó le dijo que se recostara y procedió a insertar tubos de plástico en su útero. Le dijo que eran “para prevenir”. Henao preguntó, “¿Prevenir qué?” La señora respondió, “el embarazo”.
Sin saber qué estaba pasando, Henao hizo caso a las recomendaciones que la señora le hizo durante lo que llama “la intervención”. La señora le dio instrucciones precisas, le pidió ser cuidadosa y le indicó que debía sacarse los tubos una vez empezara a sangrar. Escobar la devolvió a su casa (una que tenía un baño, y compartía con 8 hermanos), y le pidió mantenerlo al tanto. Henao durmió y fue al colegio varios días con los tubos dentro, escondiendo su dolor e incomodidad para no despertar las sospechas de su madre. Y claro, en una sociedad ultracatólica sintió que no podía hablar con nadie al respecto.
Años después, gracias a terapias entendió que una experiencia así es considerada una violación. Cuando le contó esto a sus hijos, su hija Manuela sintió la confesión como un golpe. Despreció el comportamiento de su padre pues no entendía cómo la había hecho pasar por algo así, incluídos los peligros de un aborto en condiciones tan precarias.*
*Con información de semana.com
Para este libro, y durante dos años, la viuda de Escobar se ha sumergido en su memoria y ha recordado cada uno de los horribles episodios que vivió con quien, a partir de 1982, asoló a Colombia con una estrategia de terror en la que cabían asesinatos de políticos, periodistas y defensores de derechos humanos, mientras seguía inundando el mundo de cocaína.
Nunca hasta ahora un testigo tan cercano de la vida de Escobar había examinado sus actuaciones en diversos frentes. ¿Cómo fue la guerra que lo enfrentó al cartel de Cali y al Estado colombiano? ¿Hasta qué punto se relacionó con los paramilitares? ¿Cómo vivió ella las continuas infidelidades de su marido? ¿De qué forma convirtió el arte en su vía de escape? ¿Cómo fueron los últimos años de Escobar, desde estuvo encerrado en La Catedral hasta su asesinato? Y sobre todo: ¿qué fue de su familia tras la muerte del narco?
Stella Tono era cartagenera. Se casó con el abogado Hernando Márquez Arbeláez (abuelo del presidente Duque). Márquez Arbeláez, oriundo del municipio del Líbano (Tolima) fue viceministro de Minas de Misael Pastrana Borrero.
La mamá del presidente, Juliana Márquez Tono, nació en Ibagué.
El mandatario era muy unido a su abuela materna. Así lo demuestra una foto publicada en su cuenta de Flickr:
– El proyecto artístico instalado por el colombiano Christian Abusaid, pretende crear conciencia sobre el número de víctimas afectadas por conducir bajo los efectos del alcohol en Colombia.
Bogotá, octubre de 2018. Este martes 30 de octubre se desarrolló en pleno corazón de la zona T, al norte de Bogotá la intervención artística denominada “887” como un homenaje al número de víctimas en Colombia por conducir bajo los efectos del alcohol y así visibilizar la cantidad de siniestros de tránsito ocurridos en el país durante el año 2017 y crear conciencia de la responsabilidad que tenemos todos con el cuidado de la vida al movernos.
“Esta es una acción de duelo, para que aprendamos a ser responsables, muchos nos sentimos muy fuertes y creemos que al conducir con tragos en la cabeza, nada malo nos va a pasar y no medimos las consecuencias de lo que podemos hacer a otros o a nosotros mismos” aseguró Christian Abusaid, autor de la obra.
La producción de la obra se desarrolló desde agosto de este año está compuesta por 887 bolas negras y blancas que simbolizan cada una de los incidentes de tránsito en el país por causa de los conductores que conducen en estado de embriaguez.
«Esta obra simboliza a las 887 víctimas por incidentes de tránsito en Colombia, elegí una nube porque ellas vienen y van, se dibujan y se desdibujan, es una metáfora que hace alusión a lo frágil que es la vida y en cómo puede cambiar en cualquier momento por cometer el error de tomarse unos tragos y salir a manejar», puntualizó Abusaid.
Según cifras del estudio del Observatorio Nacional de Seguridad Vial sobre alcohol y conducción, en el país se registraron 2.777 siniestros viales durante el 2017, todos asociados al consumo de licor, de estos el 71% reportan al menos una víctima. Además, en el estudio sobresale el número de reincidentes en esta conducta, infractores hasta con 5 comparendos por conducir en estado de embriaguez pese a las sanciones tan altas que estipula la ley 1606 de 2013, hasta $ 37,499,040.
Finalmente, el estudio evidenció que entre las ciudades que presentaron mayor índice de siniestralidad relacionada con conducción en estado de embriaguez se encuentran Bogotá, Pasto, Cali, Bucaramanga, Villavicencio y Pereira.
A partir de las anteriores cifras, parece que las personas siguen subestimando las consecuencias adversas de beber y conducir.