La agente adscrita a la Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional, fue herida el pasado miércoles durante una balacera que se presentó en el barrio Mandalay de la localidad de Kennedy de la ciudad de Bogotá cuando realizaban un operativo
Según pudo conocer este medio los uniformados adscritos a la unidad de inteligencia de la Policía Nacional realizaban un operativo con el fin de desarticular una banda delincuencial y en el momento en el que se disponían a realizar una captura fueron sorprendidos con varios disparos.
Es así como dos uniformados resultaron gravemente heridos con disparo en la cabeza y fueron trasladados a la Clínica de Occidente, donde horas más tarde murió el patrullero Edier Alexander Garavito y en la mañana de hoy lunes falleció la patrullera Anlly Caterín León Durán, oriunda de Aguachica.
Trascendió que los sujetos huyeron en una motocicleta la placa BLH 78 .
En la calle tercera entre la carrera 14 y 15 del municipio de Aguachica, al frente de una venta de comidas rápidas en la noche del domingo 31 de marzo, en un fatal accidente de tránsito, se vieron involucradas dos motos donde deja una persona muerta y otra herida.
La persona fallecida es el reconocido comerciante y deportista del senior master Carlos Gelvez, quien momentos antes del fatídico accidente, había salido de la cancha de la ciudadela de paz donde se encontraba jugando un partido de futbol, de ahí se dirigió a comer con su familia a la venta de las comidas rápidas, en la calle 3 entre carrera 14 y 15, lugar donde más tarde ocurrió el accidente.
La persona herida fue identificada como Dylan Alberto Collazos castillo de 18 años de edad, quien fue remitido a la ciudad de Valledupar por encontrarse con trauma craneoencefálico leve.
Acompañamos en estos monentos de dolor a su esposa Martha Garcia, Hijos y demas familiares por la perdida de tan importante ser, paz en su tumba.
En la calle tercera entre la carrera 14 y 15 del municipio de Aguachica, al frente de una venta de comidas rápidas en la noche del domingo 31 de marzo, en un fatal accidente de tránsito, se vieron involucradas dos motos donde deja una persona muerta y otra herida.
La persona fallecida es el reconocido comerciante y deportista del senior master Carlos Gelvez, quien momentos antes del fatídico accidente, había salido de la cancha de la ciudadela de paz donde se encontraba jugando un partido de futbol, de ahí se dirigió a comer con su familia a la venta de las comidas rápidas, en la calle 3 entre carrera 14 y 15, lugar donde más tarde ocurrió el accidente.
La persona herida fue identificada como Dylan Alberto Collazos castillo de 18 años de edad, quien fue remitido a la ciudad de Valledupar por encontrarse con trauma craneoencefálico leve.
Acompañamos en estos monentos de dolor a su esposa Martha Garcia, Hijos y demas familiares por la perdida de tan importante ser, paz en su tumba.
Hace poco fue asesinada una persona en el municipio de Ariguani, El Difícil en el departamento del Magdalena.
El hecho se registró pasadas las 8:30 de la noche aproximadamente en el barrio 20 de mayo de este municipio. Donde dos sujetos en moto ultimaron a una persona de apellido Salcedo conocido como El Peluca
El hombre fue llevado al hospital Alejandro maestre sierra donde llegó sin signos vitales.
Trascendió que este sujeto ya había sido víctima de otros atentados y al parecer tiene anotaciones judiciales.
Sigo convencido de que el Código Nacional de Policía y Convivencia Ciudadana (Ley 1801 de 2016), es la mejor herramienta que en los últimos años se ha creado para mejorar las condiciones de convivencia en el territorio nacional, al propiciar el cumplimiento de los deberes y obligaciones de las personas naturales y jurídicas. Recordemos que vivimos en un país en donde suponemos que todo lo que no nos prohíben se puede hacer, así le incomode al vecino. Pero cuando viajamos a otro país, por el contrario; antes de realizar algún comportamiento preguntamos si lo podemos hacer y aceptamos todas las restricciones que nos impongan desde la llegada al aeropuerto.
Sin embargo, después de haber participado en la implementación del Código, mientras fui oficial activo de nuestra Policía Nacional; considero que se están cometiendo algunos errores en su aplicación, principalmente porque han dejado a la Policía Nacional sola en esta titánica labor. Las administraciones municipales que debían reglamentar la ley, gestionar recursos para capacitaciones, adecuar lugares para el traslado por protección de los infractores y habitantes de calle, proporcionar espacios para las escombreras y crear los cosos municipales entre otras, brillan por su ausencia.
Hay que reconocer que dentro de la policía parece que no se ha continuado ni con el seguimiento, ni la supervisión de la aplicación del código por parte de los mandos encargados, pues hemos visto que se han generado más inconvenientes en los últimos días, que en sus inicios; cuando diariamente se verificaban cada uno de los comparendos impuestos y se confirmaba con los inspectores de policía (por ser esta instancia el control de legalidad de tales procedimientos), el resultado de los mismos. Hasta los mismos medios de comunicación mencionaban actividades realizadas por grupos de ciudadanos, relacionadas con actividades pedagógicas o participación en programas comunitarios que buscaban conmutar la multa impuesta por los inspectores de policía; generando con ello un alto impacto positivo en la construcción de la tan anhelada cultura ciudadana. A fin de cuentas, es el objetivo imperioso de la ley 1801 de 2016; incluso fuimos testigos presenciales de un joven acongojado, que después de bañarse en una de las principales fuentes luminosas de Valledupar durante el Festival Vallenato, presento excusas públicas a la comunidad valduparense por haber irrespetado un bien de uso público que hace parte del interés colectivo y de la cultura vallenata.
Considero que los procedimientos de control del espacio público se deben seguir realizando con la aplicación del Código Nacional de Policía y Convivencia, ya que ejecutarlos sin esta valiosa herramienta es infructuoso, pues a escasos minutos del llamado de atención, ese espacio que es de todos nuevamente estaría ocupado. La experiencia al trabajar codo a codo con algunos alcaldes y secretario/as de gobierno en el Cesar nos lo demostró en su momento. Ahora, según mi apreciación personal, la Policía Nacional no debería realizar estos procedimientos sin la presencia de las Secretarías de Gobierno o los funcionarios del espacio público, quienes deben ser los directos responsables de planear las acciones en compañía de los comandantes de estación, metropolitanas y departamentos de policía, incluyendo para esto suficiente personal y los medios necesarios para educar, socializar, conciliar, retirar del lugar y de ser necesario, incautar, trasladar y destruir los elementos que la ley determine; sorprendentemente la Policía Nacional continúa realizando estos actos sola.
De igual manera, la participación de las administraciones municipales en esta actividad, permite a los funcionarios locales conocer de primera mano la génesis y el trasfondo social de esta ocupación del espacio público por trabajadores informales que solo buscan conseguir el sustento diario para sus hogares, el empleo de menores de edad en mendicidad, la desescolarización y hasta los niveles reales de migración irregular y desempleo; para asimismo incluir a estos ciudadanos en los diferentes planes y programas existentes, gestionando recursos que permitan ampliar la cobertura para estas personas en situación de vulnerabilidad.
Por otro lado es necesario que se rescate la figura de los supervisores del servicio de Policía, precisamente para que se haga seguimiento y supervisión pormenorizada de manera inmediata al personal de los cuadrantes, atendiendo los casos y asesorándolos con uniformados capacitados específicamente en la Ley 1801 de 2016, que deben permanecer en el centro automático despacho o la central de comunicaciones de cada municipio, para dar soporte procedimental y jurídico a la aplicación de cada uno de estos comparendos.
Así mismo, debe retomarse el análisis y la planeación que se hace a la aplicación del Código Nacional de Policía y Convivencia, teniendo en cuenta que muchos artículos existentes en la ley 1801 del 2016 fueron creados con el fin de prevenir la comisión de hechos delictivos como por ejemplo los artículos 27, 33, 59, 92 y 140, que van directamente enfocados a la prevención de delitos como lesiones personales, hurto en sus diferentes modalidades, tráfico, porte o consumo de estupefacientes y el homicidio entre otros. Estos deberían ser los más aplicados permitiendo impactar en los índices delincuenciales, según la problemática de cada jurisdicción.
Por último, se hace necesario que se siga capacitando a nuestros policías, a la ciudadanía y a las autoridades que actúan para darle cumplimiento a esta importante norma legal. Dado que es muy escaso el conocimiento que tiene el ciudadano sobre ¿qué debe hacer?, después de que se le ha impuesto un comparendo y mucho menos sabe que el control de legalidad lo hace un Inspector de Policía y no es el uniformado quien tiene la última palabra. Es el Inspector quien determinará si el comportamiento contrario a la convivencia se cometió, si existen pruebas para que se imponga una multa o si el procedimiento de imposición de la orden de comparendo estuvo ajustado a derecho; en ese mismo sentido, es el ciudadano como presunto infractor de las normas de convivencia, quien decide si desea objetar o conmutar dicha medida correctiva ante el inspector de Policía.
En conclusión, para que mejore la armonía en nuestra sociedad, debe existir un mayor compromiso de todos, puesto que no es solo un deber de la Policía Nacional, sino también de las autoridades político administrativas y de la comunidad en general.
“Si queremos un mejor país…debemos mirar hacia la Cultura Ciudadana, que no es otra cosa, que respetar y cumplir las normas mínimas de convivencia”.
En la tarde de ayer falleció por inmersión en el sector de la muralla del municipio de Gamarra en el Sur del departamento de Cesar un niño de 6 años.
Según pudo conocer joanpa.com el hecho se registró en el barrio San Martín en la muralla aproximadamente a las 3:20 pm.
Es así como al lugar llega la Unidad Móvil de Criminalística del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía, para realizar la inspección técnica al cadáver del niño que envida respondía al nombre de Eidan Arbei Angarita rincón de 6 años de edad. Con habilidad especial.
Trascendió que el niño acostumbraba a irse a bañar en ese sector, pero el día de hoy al parecer había más agua de lo acostumbrado.
El papa al no encontrar al niño y ver la ropa en el sector se lanza en su búsqueda, sacándolo del agua y llevándolo de inmediato hospital de Gamarra donde llegó sin signos vitales y los galenos no pudieron hacer nada para salvarle la vida al menor.
El niño hijo de Adelmar de Jesus Angarita Hernández, reconocid vendedor ambulante de ese municipio.
El deceso se produjo el pasado domingo 24 de marzo en la unidad de urgencias del hospital Regional Jose David Padilla Villafañe a donde llegó la mujer sin signos vitales.
Es así como al lugar llega la Unidad Móvil de Criminalística del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI, de la Fiscalía, para realizar la inspección técnica al cadáver de la mujer que fue identificada como Wendy Dayana Fernandez Oviedo de 20 años de edad, natural de Tierra Alta en el Departamento de Cordoba. El cuerpo fue trasladado a la morgue del Municipio de Aguachica.
Las causas de la muerte están por establecerse en la necropsia por parte del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses Unidad Básica del Municipio de Aguachica .
Trascendió que la hoy occisa trabajaba en establecimiento publico conocido como «La Roca» de Aguachica.
Extraoficialmente se dijo que al parecer la causa de su deceso fue producto del consumo masivo de licor y sustancias psicoactivas.
Pero todo esto es materia de investigación y serán las autoridades competentes las encargadas en establecer que fue realmente lo que sucedió.