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El Insomnio de los candidatos

Por: Alonso Ojeda Awad

Los resultados de las últimas encuestas realizadas sobre la intención de voto de los colombianos, a escasos cuatro meses de realizarse la primera vuelta presidencial, son de verdad reveladores. Por primera vez en la historia electoral del país, el voto en blanco, lidera las encuestas y representa el 27% de la muestra, que si es sobre los 32.404.973 habitantes inscritos (Registraduría Nacional), tendría una votación calculada de 8.749.342 votos en blanco, contra un 25 % a favor de Santos que reportaría una votación de 8.101.243 votos. Es decir, que en plata blanca, tendríamos al presidente perdiendo la primera vuelta, por culpa de este fenómeno, por la diferencia de 648.099 votos. Revista Semana, febrero 1 de 2014.
¿Qué pasaría en esa eventual e inédita circunstancia? Esta es una buena pregunta para el Consejo Electoral, que es la instancia en últimas que debe resolver un impase de esta naturaleza. Porque como bien lo dijo un ex magistrado del Consejo, a quien consultamos por teléfono, la costumbre colombiana es que al principio se manifiesta desconfianza hacia el candidato favorito y se privilegia a los amigos del voto en blanco, pero a medida que se estrecha el tiempo para la primera vuelta, el favoritismo hacia el candidato ganador va in crescendo y los votos en blanco comienzan un periplo que siempre terminan en la conocida abstención electoral que en nuestro caso está en el orden del 54%.
La situación con los otros candidatos al parecer, no amerita ninguna preocupación del Presidente. De segundo en el ranking de preferencias electorales se encuentra el uribista Oscar Iván Zuluaga, quien no ha podido despegar en adecuada forma, tal es así que en la actualidad recogería el 8% de la votación que le daría un caudal de votos de 2.592.397, cifra que no trasnocha a Santos.
En el tercer y cuarto lugar se ubican Clara López Obregón del POLO y Enrique Peñaloza, ambos con un 6%, que correspondería a 1.944.298 votos.
En un quinto lugar, casi que cerrando la fila se encuentra Martha Lucia Ramírez del partido Conservador, con un escaso 4%, que correspondería a 1.296.198 votos. Y cerrando se encuentra Aída Abella de la Unión Patriótica con un 1%, que correspondería a 324.049 votos.
Al final de la columna está un porcentaje muy importante para los candidatos que es el 23 % y que corresponde a los que “no saben” o “no responden”. Esta es la cantera de votos donde trataran de pescar los candidatos en la medida que busquen afanosamente aumentar sus posibilidades.
Entonces, el panorama electoral está muy confuso e inestable para todos. El presidente Santos nunca pensó que su mayor contrincante fuese a ser un fantasma. El fantasma del voto en blanco, el que podía horadar la confianza que pensaba tenía en amplios sectores de la opinión pública.
Oscar Iván Zuluaga del Centro Democrático Uribista, no pudo iniciar el esperado ascenso. Quizás porque las gentes lo perciben sin identidad propia y muy pegado a las faldas de Uribe. Le faltó más contundencia y claridad en sus declaraciones cuando comenzaba y seguro que sus equivocadas posiciones políticas contra los diálogos de la Habana y la Paz, le mermaron simpatías de sectores que podían verlo como un dirigente más ecuánime e independiente de su jefe.
Clara López Obregón siendo una de las mujeres mejor formadas en Colombia y con una muy buena gestión en la Alcaldía de Bogotá, no pudo superar la debilidad que le originó la división de la izquierda y su campaña no arrancó con la fuerza que esperaba.
Enrique Peñaloza quien tiene un empate de un 6% con Clara López, no logró resolver las desconfianzas del Progresismo, por sus constantes acercamientos a Uribe y esta situación le pasó factura que se nota en el empantanamiento de su candidatura.
Pero la que más sorprende con un bajísimo 4% es la candidata de un partido Conservador, profundamente dividido, Martha Lucía Ramírez. Hay preocupación en las toldas azules porque corren el riesgo de quedarse “sin el pan y sin el queso”.
Aida Abella la valiente y sacrificada candidata de la Unión Patriótica cierra el lote de candidatos con 1% de la intención del voto. Quizás el largo periodo de exilio que le tocó soportar, por las amenazas de muerte, no ha permitido que los amplios sectores populares, que se identifican con su propuesta política, la distingan como su líder y la impulsen hacia la presidencia.
Así las cosas, el insomnio de la preocupación acompaña a los candidatos. Uno no sabría cuál será la propuesta, fresca y dinámica, que desempantane esta aletargada campaña presidencial. De pronto, la salida puede estar en la escogencia de los candidato(a)s a la vicepresidencia de la República. Como dice el cuidador del parque de Ocaña:“Amanecerá y veremos”

Alonso Ojeda Awad

Alonso Ojeda Awad

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