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Y del alumbrado público, ¿qué?

20 de enero de 2014,

Se cumplió un año de la entrega del alumbrado público a un particular, (menos mal que faltan sólo 19 para que finalice el convenio), y de alumbrado público diferente al existente al momento de la concesión, nada de nada, a no ser los altos costos que venimos pagando mensualmente.
Bueno, no es tan cierto lo anterior. Se llevaron las lámparas de la avenida Kennedy y las reemplazaron por otras de tecnología LED. Ocaña entregó el mismo servicio a la misma empresa, sólo que la concesionaria en menos de 6 meses cambió la totalidad de las lámparas, y se presentó esta novedad como una revolución en la conservación del medio ambiente, la economía y la eficiencia lumínica.

Pero parece ser que las cosas no son así, realmente. El término LED se refiere a un componente opto electrónico pasivo, más concretamente, un diodo que emite luz. En la actualidad, la mayor parte del alumbrado público es de gas de sodio.

El “I Foro sobre aplicaciones de la luz y la modernización de los sistemas de alumbrado público” realizado en la Universidad Nal de Colombia planteó los diversos intereses en esta materia desde la perspectiva de la academia, la política, el ambiente y las empresas proveedoras. Según un estudio presentado por Eduardo Manzano, profesor de la Universidad Nacional de Tucumán (Argentina), la tecnología LED todavía está por debajo en eficiencia en comparación con las bombillas de sodio de alta presión.

Se viene defendiendo la tecnología LED porque aporta mayor visibilidad de objetos en conducción, mayor eficiencia energética y una mayor duración. El Dr. Manzano rebatió contundentemente estas aseveraciones. Desde un vehículo a una velocidad mayor de 60 Km/h se percibe un objeto a distancia parecida, sea LED o de Sodio las luminarias de la avenida.

En cuanto a la eficiencia energética, una LED sólo alcanzará entre 100 y 120 lúmenes/vatio en el laboratorio, por corto tiempo y a temperaturas controladas. Refiriéndose a la duración, el estudió mostró que la vida de una lámpara de sodio de alta presión está a lo sumo entre 20.000 a 24.000 horas y para los LED, los fabricantes más serios la calculan entre 25.000 y 50.000 horas, “pero hay que tener en cuenta que éstas sufren una depreciación del 30% con el paso del tiempo”, afirmó.

En elestudio también se valoró el costo del consumo de energía. Si se compara con la de sodio, “la de LED incrementa el gasto económico en un 51% más, la de mercurio halogenado con quemador cerámico en un 24% más, la de plasma 36% y la de inducción 213% más”, sostuvo Manzano, quien dijo que si tomamos como referencia los gastos y que sea luz blanca, actualmente, están mejor situadas las de mercurio halogenado y las de plasma frente a las LED.

Por su parte, el profesor Edgard Prada de la U.N. dijo que “somos muy olvidadizos”. Hace 15 años se reemplazaron las de mercurio por desodio porque se iba a ahorrar energía. El error del Gobierno de esa época fue que no dijo nada con respecto a cumplir con los niveles de iluminación y los resultados fotométricos que se obtenían en las calzadas. Obviamente que “los concesionarios se encargaron de poner las luminarias más económicas del mercado”, recordó. Prada recomendó no cometer el mismo error. Actualmente estamos en una situación parecida, puesto que se está cambiando la tecnología de sodio por la de LED sin respetar los requerimientos exigidos por el Retilap, afirmó.

El ingeniero también señaló que, como a día de hoy las luminarias LED son más costosas que las de sodio, se va a generar un detrimento patrimonial si los municipios que las están adquiriendo no cumplen en su instalación con los requerimientos fotométricos y demás exigencias del Retilap.Y yo que estaba “comiendo cuento” con lo de las lámparas LED.

PRIMER RECREO: Un poco técnico el asunto, pero necesario tratarlo como constancia de que en Aguachica hay muchos que no se dejan meter los dedos en la boca.

SEGUNDO RECREO: La gobernación anunció la contratación de un estudio para encontrar los mecanismos de protección de El Bosque El Agüil. Con toda, a apoyar la cristalización del estudio, y a conseguir que se convierta en protección cierta de la reserva de vida de los aguachiquenses.

CACHADERA DE CLASE: Los estándares internacionales exigen 6 árboles por habitante en las ciudades. ¿La ciudad de Aguachica sabe cuántos árboles tiene? ¿Cuántos planea sembrar la administración en lo que resta de su mandato? Ya que no existen parques, por lo menos que se arboricen las calles.

Oscar Hernán Pallares Ropero

Oscar Hernán Pallares Ropero

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