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Fundamentos para elegir a los padres de la patria…!

FUNDAMENTOS PARA ELEGIR A LOS PADRES DE LA PATRIA…!
ALFONSO SUAREZ ARIAS

“Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería.” Bismarck, Otto Von

ALFONSO SUAREZ ARIAS

ALFONSO SUAREZ ARIAS

Quien pretenda representar al pueblo en el Congreso, debe ser inscrito desde una óptica, que determine si posee calidades meritorias porque es ilustre, o que emergiendo de condición social igual, demuestre una pública capacidad de superación, pero no es ventajoso si resulta siendo, una persona de conducta social irregular, da para creer que existe la santería o la eficacia de la iniquidad y acabará llamándosele “honorable congresista”.

Tampoco el Congreso, debe continuar siendo el cobijo vitalicio de algunos dirigentes, que pese a su edad y representación ineficaz, persisten sujetados a una curul, a menos que puedan endosar los votos cautivos a sus descendientes, por lo que es más que necesario la renovación política, que solo se da con participación del grupo de vacilantes, noveles integrantes de la sociedad civil y ciudadanos con conciencia democrática.

La Cámara de Representantes admite 166 miembros, cinco elegidos a través de circunscripciones especiales, el Senado tiene 102 senadores, dos por las comunidades indígenas, la creación de “circunscripciones transitorias especiales de paz”, facilita la llegada de los exguerrilleros al congreso y les deja abierta la posibilidad de curules especiales.

El elegido a congresista por mandato del pueblo participativo, sobresale como símbolo de la democracia, se obliga explícitamente a cumplir la Constitución y legislar con honor, para garantizar a los ciudadanos, los derechos y las libertades promulgadas como base del Estado social de Derecho.

En todos los casos requiere de cualidades indiscutibles y válidas condiciones sociales, políticas y económicas, su estratificación, carisma, personalidad, así como; formación educativa, moral, ética, filosófica, y trascendencia de su ejercicio democrático en la vida de su comunidad.

La personalidad debe ser referente de su estudio y formación en la democracia, equilibrado intelectualmente, empático, hábil y capacitado, innovador de ideas y formalismos, defensor legítimo de sus opiniones y acciones, que aporten a su buena gestión, porque el país tiene que prosperar con orientación y soberanía en muchas áreas.

Pero, lo anterior se consolida en el comportamiento razonable de los ciudadanos cobijados por normativas jurídicas y políticas, como es: participar del proceso electoral, para demandar su aplicación benéfica en el normal desarrollo de la administración pública ejerciendo la función administrativa al servicio del interés general.

Hay que entender, que no participar de postura política alguna, o votar en blanco, es pronunciarse ante el conglomerado social, da pie a considerarlo partícipe de las decisiones relacionadas con la conducta particular o comunal y legitima a los propios postulantes una vez transcurrido el proceso electoral.

Les hace cómplices y responsables del rumbo que tome la dinámica gubernamental, que siempre dará resultados aceptados o no por la cultura humana, en lo largo y ancho del Estado, donde tiene su fundamento.

Es exigencia para el elector, evaluar en su elegido su ascendencia en la corrupción, bien a nivel público o en el sector privado, así mismo de su virtuosismo como promesero, aquel que en campaña promete y después incumple.

Los antivalores éticos, tales como la hipocresía y la traición no cuentan mucho para el análisis en el sentido positivo, puesto que éstos son adquiridos en el ejercicio político, de un modo muy subjetivo, pero si hay que desconfiar de quienes han participado de desafueros legitimados ante la sociedad, dicen tener una conciencia tranquila e invocan la Divinidad como inspiración de su inscripción.

Valledupar, Enero de 2014
alfonsosuarezarias@gmail.com

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