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Wikileaks: el detallado seguimiento de Brownfield al conflicto

NACIÓNEn otro cable, el exembajador intenta dar con la verdad de un polémico bombardeo de la Fuerza Aérea. Sus conclusiones se basan en versiones militares, fuentes propias y consultas con miembros de la comunidad indígena afectada.

Viernes 10 Diciembre 2010

El exembajador de Estados Unidos en Colombia, William Brownfield, mantuvo informado a su gobierno en Washington de las diferentes operaciones militares del Ejército colombiano y los incidentes que se dieron con la población civil.
 
Así se desprende de un cable que fue publicado este viernes en la página de Wikileaks, sobre un ataque aéreo en un territorio cercano a un resguardo indígena.

En el cable, el embajador dio cuenta de las dos versiones que rodearon los hechos ocurridos el 30 de enero de 2010, en los que resultaron heridos dos indígenas de la comunidad Embera-Katío. El comunicado tiene fecha del 12 de febrero de 2010.

“Los miembros de la comunidad Embera-Katio dijeron que el ataque golpeó la Reserva Urada-Jiguamiandó hiriendo a una pareja y a su bebé. Sin embargo, oficiales de la Fuerza Aérea Colombiana dijeron que el ataque ocurrió a pocos kilómetros de la reserva en un supuesto campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc)”, dice el cable resumiendo las dos versiones.

Sin embargo, el cable sugiere que la embajada recibió información adicional de la Fuerza Aérea Colombiana sobre los acontecimientos, que “parece correcta, aunque algunos detalles aún no están claros”.

“Lo cierto es que este incidente aumentará las tensiones entre el gobierno colombiano y los indígenas, que se enfrentan a un aumento de la violencia relacionada con el conflicto”, se lee el cable.

Indígenas sostienen que militares cometieron un error

El 4 de febrero, integrantes de la embajada y de las comunidades indígenas se reunieron con el fin de aclarar los hechos.

Uno de los representantes de las víctimas, cuyo nombre fue omitido en el cable, dijo que el ataque aéreo impactó una propiedad “de una familia indígena, mientras ésta preparaba el desayuno a las 3:00 am, y causó heridas a tres personas: una madre, el padre, y su bebé de 20 días de edad (un hijo de nueve años y su tía estaban presentes, pero no sufrieron lesiones graves)”.

“También nos dijeron que el padre fue alcanzado por metralla en la columna vertebral y no podrá caminar, mientras que la madre fue herida en la pierna”, agrega.

Según indicó el cable, la pareja fue atendida en un hospital de Medellín. La fuente estaba “preocupada porque los militares llevaron al bebé y a su tía a un hospital militar, sin consultar a los miembros de la comunidad, y porque el bebé permaneció separado de su madre”.

Además, “(dos fuentes indígenas) sostuvieron que las Farc no pudieron haber estado en la zona porque los militares habían entrado a este sitio en diciembre de 2009”.

“Por otra parte, (la fuente) respondió a las afirmaciones de los militares colombianos, de que no había ninguna razón para que los indígenas estuvieran despiertos tan temprano, diciendo que esto demuestra una falta de comprensión de su cultura y del pueblo Embera-Katío que habitualmente se levanta antes del amanecer”.

Militares dicen que el ataque no fue en territorio indígena

El cable da cuenta de la versión del General Tito Pinilla, Jefe de Operaciones Aéreas del Ejército colombiano, quien dijo el 2 de febrero que los ataques aéreos de la Séptima División se produjeron a 2,5 kilómetros de la reserva indígena, en un supuesto campamento de las Farc.

“Él dijo que un hombre indígena y la mujer, que no tenían por qué estar en el campamento, habían sido heridos en el ataque. Pinilla también explicó que después del ataque, una madre y su bebé enfermo se acercaron al convoy y fueron trasladados junto con los presuntos miembros de las Farc para recibir asistencia médica, lo que pudo haber generado cierta confusión”, agrega el cable.

De uno de los apartes del cable, denominado “recogiendo la verdad”, se infiere que el embajador le da crédito a la versión del Ejército.

Dice que una información allegada al “Correo” (que puede ser una persona encargada de recibir información) “sugiere que la versión de Pinilla de los acontecimientos en gran medida es correcta: una operación de alta sensibilidad falló en su objetivo mientras se encontraba en el sitio. Dos indígenas, un hombre y una mujer, resultaron heridos por las esquirlas (no metralla) como resultado del ataque aéreo. No está claro si la mujer herida es, de hecho, la madre a la que se refiere el párrafo dos”.

Y agrega: “El “Correo” pudo confirmar que el ataque fue a 2,5 kilómetros de la aldea, la información del Gobierno colombiano sugiere que fue más allá de la frontera de la reserva indígena. De acuerdo con otra información disponible, algunos miembros de la comunidad Embera-Katio admitieron que miembros de las Farc estuvieron en el resguardo pocos días antes del ataque”.

Al final Brownfiel hace sus observaciones:

“Las versiones contradictorias de los acontecimientos hacen que sea difícil determinar lo que sucedió. Lo que es evidente es que el gobierno colombiano admitió cierta responsabilidad por el destiempo de los bombardeos. Las Farc están operando cada vez más cerca de los resguardos indígenas debido a las complicaciones legales y políticas que presentan las reservas para las fuerzas armadas colombianas. El ejército colombiano sabía de lo delicado de montar una operación tan cerca de la reserva indígena, pero creyó haber tomado las debidas precauciones. Tal vez la investigación de la justicia militar desenrede la historia”.

En su momento, Semana.com cubrió la noticia del bombardeo. Líderes indígenas argumentaron que los bombardeos estaban relacionados con la llegada de empresas mineras a la región (lea la noticia aquí).

Por: semana.com

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