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La verdadera historia sobre las acusaciones sexuales de Assange

Dos mujeres que tuvieron relaciones consensuadas con el fundador de WikiLeaks dicen que hubo abuso porque no usaron preservativo. Julian Assange pidió un careo con las dos, a lo que ellas se negaron
De acuerdo a lo que pudo reconstruir The Daily Mail, el 11 de agosto Assange llegó a Estocolmo para participar del seminario “La Guerra y el rol de los medios”, organizado por la ONG Brotherhood Movement. Fue invitado al evento por una mujer -a la que llamaremos Sarah-, de aproximadamente 30 años, rubia y defensora de varias causas feministas, con la que después de que ella lo invitara a quedarse en su casa tuvo relaciones sexuales.

De la misma forma, otra mujer que conoció días después tuvo sexo con Julian Assange y según su declaración policial, usó preservativo. A la mañana siguiente volvieron a hacerlo, pero esta vez sin protección.

Lea la nota completa por Infobae América.

Las demandas de acoso y violación que impiden estar libre al fundador de WikiLeaks nacieron de su negativa a usar preservativo. Su relación con dos mujeres suecas en agosto de este año

El diario británico The Daily Mail hizo una crónica de lo sucedido. Se tomó el trabajo de consultar fuentes policiales y cercanas a todos los involucrados para publicar el relato.

De acuerdo a lo que pudo reconstruir el diario, el 11 de agosto Assange llegó a Estocolmo para participar del seminario “La Guerra y el rol de los medios”, organizado por la ONG Brotherhood Movement. Fue invitado al evento por una mujer -a la que llamaremos Sarah-, de aproximadamente 30 años, rubia y defensora de varias causas feministas.

No se conocían. Pero tras varias conversaciones telefónicas y correos electrónicos, acordaron que él se podría alojar en su departamento en Estocolmo ya que ella iba a estar fuera de la ciudad, incluso en la fecha del seminario.

Ese jueves, Assange participó de la charla. Sarah volvió a Estocolmo un día antes de lo previsto. Según lo que ella luego declaró a la policía, “Assange estaba en casa cuando llegué, charlamos un rato y acordamos que se podía quedar”.

Salieron juntos a cenar y al regreso tuvieron sexo en el departamento. Ambos coinciden en esto. En lo que difieren es si se rompió el preservativo que intentaron usar o si Assange se rehusó a usarlo.

Al día siguiente (sábado) todo siguió de maravillas y Sarah organizó una fiesta en su casa para homenajearlo. El fundador de Wikileaks asistió a otro seminario en la Cámara de Comercio Sueca. En la primera fila, otra mujer muy atractiva -a la que llamaremos Jessica- , y gran admiradora de Assange, le llamó mucho la atención.

Jessica le dijo a la policía sueca que había ido a Estocolmo porque encontraba “interesante, valiente y admirable” la tarea del australiano. Le sacó una gran cantidad de fotos durante la exposición de casi 90 minutos.

Assange la invitó a almorzar junto con un grupo de amigos. La atracción fue mutua. Luego fueron juntos al cine. El fundador de WikiLeaks le confesó que la encontraba atractiva pero la dejó para irse a la fiesta que Sarah -su anterior conquista- le había preparado.

Jessica y Assange se volvieron a hablar el lunes y quedaron en encontrarse en Estocolmo. Decidieron ir en tren a Enkoping, el departamento de ella, a 20 kilómetros de la capital sueca. Tuvieron sexo y según su declaración policial, usó preservativo. A la mañana siguiente volvieron a hacerlo, pero esta vez sin protección.

Jessica dijo tiempo después que se sintió decepcionada por la negativa de él a usar preservativo en el segundo encuentro. Nada todavía de forcejeo o abuso sexual. Es más, al día siguiente (martes) desayunaron juntos y se prometieron no perder el contacto. Assange volvió a Estocolmo a la casa de Sarah.

Lo que siguió es difícil de explicar. Jessica temía estar embarazada o haberse contagiado una enfermedad sexual. Se contactó con Sarah a quien conoció en el segundo seminario. Llegó a ella por medio de amigos comunes con Assange y le contó su caso.

 Disgustada o celosa, Sarah se comunicó con un conocido de Assange para que le diga que deje su casa.

El 20 de agosto, las dos mujeres seducidas por el dueño de WikiLeaks hicieron la denuncia en la policía sueca. Jessica quería forzarlo a que se hiciera un test de HIV. Además, contaron todo lo sucedido. La oficial que las atendía concluyó que ambas fueron víctimas: Jessica de violación y Sarah de abuso sexual.

La policía comenzó a buscarlo pero no lo encontró. El caso llegó a la prensa. A los pocos días la Fiscalía decidió desestimar la acusación.

Sarah fue a la prensa local y declaró: “En ambos casos, el sexo fue consensuado pero se derivó en abuso. En esto nada tiene que ver el Pentágono o los Estados Unidos”. Ambas contrataron al abogado experto en pleitos de género, Claes Borgstrom.

El caso se reabrió en septiembre y el mes pasado, Interpol dictó la orden de captura internacional por “delitos sexuales”.

Assange dice que no hizo nada malo y que ambos encuentros sexuales fueron consensuados. Y hasta pidió un careo con Sarah y Jessica a lo que ellas se negaron.

 

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