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El computador de ‘Jojoy’ es el Wikileaks de las Farc

Por: Redacción Judicial
El almirante Édgar Cely reveló que hay muchos falsos ‘falsos positivos’, que no le ve ‘peros’ a la ley de víctimas que contempla reparaciones a víctimas de agentes del Estado y que las Farc instalan minas hasta en las copas de los árboles.

El almirante Édgar Cely dice que 30 mil uniformados están colaborando para atender la tragedia invernal.

El año 2010 resultó estelar para las Fuerzas Militares: fue abatido el más sanguinario de los jefes guerrilleros en casi medio siglo de conflicto armado, el Mono Jojoy, y sus computadores siguen revelando los secretos y conexiones de las Farc. Con todo, la violencia no cesa —315 muertos puso la Fuerza Pública este año—. El comandante de las Fuerzas Militares, almirante Édgar Cely, en diálogo con El Espectador, hizo un balance de este 2010 convulsionado, les envió un mensaje de consuelo a los secuestrados, reveló burdas estrategias de la guerrilla y contó que 30 mil de sus hombres fueron dispuestos para atender la catástrofe invernal.

¿Por qué anunció que nadie en las Fuerzas Militares va a salir a descansar en esta época de Navidad y fin de año?

Colombia tiene problemas muy serios que nos obligan a mirar más allá del deber. Este desastre ambiental es terrible. Hay 2’190.000 damnificados. He volado sobre Bolívar o el Valle y las imágenes son devastadoras. En el Valle los cultivos de caña de azúcar hoy están convertidos en un lago. La gente de la región cuenta que cuando bajen las aguas, si es que para de llover, se necesitarían unos 13 meses para que esas tierras vuelvan a ser productivas.

Los números son aterradores. Las imágenes peores. ¿Qué han hecho ustedes para ayudar?

Unos 30 mil hombres de nuestras fuerzas están ayudando para atender la emergencia. Tenemos ocho batallones de ingenieros del Ejército colaborando en la reconstrucción de diques o jarillones. Hemos puesto a disposición botes de la Marina para atender lo ocurrido en Mosquera (Cundinamarca). La Armada ha movido 2.500 toneladas en ayudas y ha puesto a salvo a 10 mil personas.

Varias décadas de conflicto armado dejaron millones de desplazados, pero seis meses de invierno provocaron casi igual número de damnificados. ¿Cómo atender esta calamidad?

El Presidente está tomando medidas extraordinarias. Lo que sí es cierto es que el mapa de Colombia cambiará. Este invierno obligará a Colombia a pensar en el medio ambiente. Pero, además, siguen ahí los dementes de las Farc asesinando. Ellos no valoran la vida humana. No podemos descuidarnos. Por eso tomé la decisión de cancelar las vacaciones o permisos en esta época. Necesito a todos los comandantes operativos al frente de sus hombres.

Los recientes ataques terroristas de las Farc fueron calificados por ustedes como un ‘Plan Encomienda’. ¿Qué es eso?

Otra modalidad de terrorismo. Ellos han utilizado bicicletas, motos, carros, burros y hasta cadáveres bomba. Ahora lo que hacen es mandar encomiendas con explosivos. Eso ocurrió en Vegalarga (Huila), un atentado demente. Las Farc tienen una fortaleza en el uso de explosivos y minas que nos está haciendo daño. Han llegado al despropósito de instalar minas en los árboles que le vuelan la cabeza a la gente o la parten por la mitad. Ese tipo de terrorismo demuestra una debilidad real y un acto de cobardía.

¿Cómo ponen una mina en un árbol? ¡Qué salvajada!

La instalan a determinada altura y la pueden activar a control remoto. ¿Dónde ponen las minas? Donde se están adelantando programas de erradicación manual. Y donde ellos tienen que proteger sus cultivos o corredores de movilidad. Todo eso está minado.

Esta semana se dio a conocer una cifra aterradora: más de 300 muertos puso este año la Fuerza Pública. Casi uno por día.

Fueron 315 muertos y 840 heridos. Por material explosivo fueron asesinadas 97 personas y 406 resultaron heridas. Pero hemos interceptado 22.200 artefactos explosivos, desactivado de manera controlada 191 campos minados y seis carros bombas, y decomisado 45 kilómetros de cordón detonante y 48 toneladas de explosivos con los que intentaron hacerle daño a Colombia.

Eso quiere decir que las Farc todavía tienen mucha capacidad para hacer daño…

La plata del narcotráfico es su alimento. Los bandidos que acompañaban al Mono Jojoy contaban que cuando su caja menor bajaba de $20 mil millones, entraba en depresión. Las Farc están golpeadas, pero no derrotadas. No tenemos espíritu triunfalista, pero sí están en un proceso de desmoronamiento interno real. Son muchos los cabecillas que se les han volado con plata del narcotráfico. Los que se han entregado nos han hecho un mapa. Y sus testimonios son contundentes. Uno de ellos, que estuvo 19 años en las Farc, me contó secamente que su guerra no iba para ningún lado.

¿Cuál de todas esas historias de desmovilizados que ha escuchado lo ha tocado más?

Dos. Un terrorista que se retiró porque a su hermano, que también era guerrillero, le hicieron un consejo revolucionario y fue fusilado porque se robó una panela muerto del hambre. También me impactó el asesinato de un guerrillero que había entrado a las Farc a los 7 años. Tenía 30 cuando lo mataron, amarrado de pies y manos a un árbol. ¿Su pecado? Haber dicho en una reunión con guerrilleros rasos que las Farc no tenían sentido. Lo delataron con Pablo Catatumbo. Tropas del Ejército que estaban cerca del lugar escucharon los disparos y cuando lo hallaron su cuerpo aún estaba tibio. Allá se encontró el acta donde se registró lo dicho en el consejo de guerra. La vida no vale nada para ellos. Por eso les digo hoy: desmovilícense.

¿Después del ‘Mono Jojoy’, quién?

Era un líder estratégico para ellos, una máquina de asesinar. Muy cercano a Carlos Antonio Lozada, El Médico, El Paisa, Grannobles y Tirofijo. Pero fue Jojoy, a fuerza de crímenes, quien proyectó su violencia. Explosivistas irlandeses, de la Eta, de Oriente Medio y de Corea del Norte han hecho parte del submundo de terroristas que ha pasado por aquí. Pero pasará mucho tiempo para que llegue alguien con el poder e influencia del Mono Jojoy a esa organización terrorista.

¿El cadáver de ‘Jojoy’ debe quedarse en poder del Estado o entregársele a los familiares? Una jueza resolvió esta semana que por “seguridad nacional” era mejor que el cuerpo fuera enterrado en Bogotá.

Ese es un tema de la jueza y de la familia. Con el cadáver o sin él habrá gente que va a intentar convertirlo en un ídolo. Lo mismo que pasó con Manuel Marulanda o Jacobo Arenas.

¿‘Alfonso Cano’ sí tiene el manejo total de las Farc?

Aparentemente no tiene la misma influencia de otros jefes que pasaron por ahí. Pero tiene una influencia marcada sobre el Bloque Occidental, que está causando estragos en el Cauca, Valle o Nariño. Ahora tienen alianzas con bandas criminales y el Eln para el negocio de la droga. La guerrilla está presionando y aterrorizando indígenas para que sirvan a sus intereses.

En correos del PC de ‘Jojoy’ se habla de la creación de una guerrilla continental. ¿Lograron ese propósito?

Los mismos medios lo han dicho, hay presencia de las Farc en muchos países de aquí para abajo. Y ellos no van a estar en un país pensando en hacer obras de carácter social. Lo que hacen es respaldar cualquier movimiento que pueda desestabilizar la región. Hay gente de ellos en Argentina y Paraguay.

¿Uno podría decir que el computador del ‘Mono Jojoy’ es el Wikileaks de las Farc?

(Risas) Sí. Le diría que más que el Wikileaks de las Farc es un testimonio claro de todo su pensamiento y la evidencia de todo lo que han hecho contra el pueblo colombiano. Son ocho teras de información contenida en los computadores de Jojoy y hay otras 80 y tantas USB decomisadas que nos muestran cómo piensan y reafirman cómo han intentado engañar al Gobierno y al país.

¿Fue una equivocación haber anunciado con tanto triunfalismo la muerte del jefe guerrillero ‘Fabián Ramírez’?

El Presidente nunca dijo “Está muerto”. Siempre fue prudente y se basó en la información que salió de la operación. Ramírez aún no ha aparecido, pero haber encontrado su chaleco manchado con sangre, sus gafas, pistolas y maletín es indicador de que, cuando menos, bien no salió del bombardeo. En Colombia, sin embargo, mientras el cuerpo no aparezca, no se cree que falleció. Una de las mujeres que sacamos de allá nos dijo: “Él estaba ahí”.

Las Fuerzas militares hablan mucho de guerra política. Deme un ejemplo ilustrativo.

Recién llegué como comandante de las Fuerzas Militares se hizo una operación en el sur del Tolima. Paralelamente nos enteramos de que las Farc llaman a un miliciano que estaba cerca de esas veredas y le dicen: “Vaya a Radio Reloj y denuncie que los militares acaban de asesinar cinco niños y dos adultos en esa vereda”. Así ocurrió. Me avisaron que los medios habían divulgado esa información y me preocupé. Después constatamos que nadie falleció. Esto hace parte de la guerra política, y no es nada nuevo, viene de la época de Mao: una información tergiversada para impactar sicológicamente a la población. Y en algunos casos, hay que decirlo, les ha dado resultados. Nos ha pasado que perseguimos a estos tipos y se meten a las casas, sacan sábanas blancas y paran la operación. Es una cobardía cómo utilizan de manera inmisericorde a la población.

Con el fantasma de los falsos positivos en las Fuerzas Militares, ¿usted diría que en los operativos les ha tocado ser en exceso cuidadosos para evitar nuevos señalamientos?

Las ejecuciones extrajudiciales les han hecho mucho daño a las Fuerzas Militares. Pero el interés por la protección de los derechos humanos no se dio a raíz de los falsos positivos. Esa línea viene de mucho tiempo atrás. Cuando empezó a hacerse la medición de violaciones a los derechos humanos por falsos positivos, se encontró que el porcentaje de implicados nunca sobrepasó el 1%. Pero son casos que tienen impacto en la percepción nacional.

Si le entiendo bien, ¿algunos casos de denuncias de falsos positivos parecen la punta de lanza de una estrategia jurídica contra las Fuerzas Militares?

Por supuesto. Ha habido casos en que los testigos resultan falsos. He ordenado elaborar un informe con estadísticas claras para contarle al país cuántos de esos casos denunciados de falsos positivos resultaron siendo una farsa.

¿Hay entonces muchos falsos ‘falsos positivos’?

Hay intentos para hacer daño. Vamos a mostrarle al mundo que estas Fuerzas Militares no son unas violadoras de derechos humanos. No faltan quienes equivocaron el camino y por eso lo sentimos mucho, pero esa nunca ha sido una política de Estado.

El Congreso aprobó en primera vuelta la ley de víctimas, una iniciativa que contempla que también merecen reparación las víctimas de agentes del Estado. ¿Le gusta esa ley?

Con esta confrontación debe haber un reconocimiento del Estado para quienes hayan sufrido, por eso se incluye como beneficiarios de esa ley a los miembros de las Fuerza Pública que resultaron asesinados o mutilados por acciones demenciales de grupos ilegales. Ahora, si después de un debido proceso y aplicado todo lo que la ley exige, se determina que un miembro de la Fuerza Pública fue responsable de haber violado los derechos humanos, por supuesto que el Estado debe indemnizar a quien haya sufrido esa violación. Pero le quiero enfatizar algo: la prioridad para nosotros es el respeto por la dignidad humana. El poder que tenemos, más allá del que nos dan las armas, está en el poder moral.

¿No le incomoda esa ley?

No nos incomoda.

Hace poco se supo que las Farc lograron infiltrar la base militar de Apiay, en Villavicencio. ¿Qué tantos secretos conocieron?

Ellos intentan hacernos vulnerables. Pero tenemos múltiples estrategias para evitarlo.

Volviendo a Wikileaks, se supo de un cable enviado por el embajador de EE.UU. en Colombia que decía que el gobierno había acelerado el acuerdo de las bases militares porque temía alguna acción bélica de Venezuela. ¿Es eso posible?

Deje el Wikileaks quieto.

Se acabó otro año y todavía una veintena de uniformados siguen pudriéndose en la selva, secuestrados. ¿Quiere enviarles un mensaje de consuelo?

Jamás vamos a desistir de buscarlos. Nos duele terriblemente ver cómo están siendo maltratados por estos terroristas. Pero que sepan que no los hemos olvidado. Y no es retórica. El dolor de sus familias es el mismo nuestro.

¿Pero hemos estado cerca de algún rescate otra vez?

Eso es secreto de Estado.

Si pudiera sentarse con ‘Cano’, ¿cuál sería su primera línea en la conversación?

Para que eso sucediera tendría que tener disposición real de sentarse a dialogar con el Estado. Si el Gobierno lo autorizara, quizá le preguntaría “¿por qué durante tanto tiempo le ha hecho tanto daño a Colombia?”. Si los recursos empleados para acabar esa agresión de las Farc se hubieran invertido en lo social, este sería un país próspero. Si no hubieran asesinado o mutilado a tanta gente, tendríamos una juventud más productiva. Tenemos tantas viudas, huérfanos y minusválidos. En el Batallón de Sanidad se le encoge a uno el alma viendo a 600 muchachos ciegos, sin piernas y sin manos, pero que son unos valientes. “Con mi prótesis estoy listo para seguir trabajando”, me dicen.

En sus cinco meses como comandante de las Fuerzas Militares, ¿cuántas veces lo ha llamado el ex presidente Uribe? Como dijo que sería el primer cooperante de las autoridades…

(Risas) Ha cumplido con su deber de ciudadano.

Por: .elespectador.com

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